Por Félix Cortés Camarillo.

“¿Para qué tanto problema?

No hay como la libertad de ser, de estar, de ir,

de amar, de hacer, de hablar,

de andar, así sin penas…”

Juan Gabriel, Pero ¿Qué necesidad?

Todos los ceremoniales, desde los cívicos hasta los religiosos -que ultimadamente vienen a ser lo mismo- tienen como destino inequívoco el que sus orígenes se desvanezcan en la bruma y quede de ellos sólo un recuerdo poco venerable. Pídale a cualquier católico que le explique el origen de la celebración del Domingo de Ramos o que se esconde detrás de la Pascua, o a cualquier político de dónde proviene la insaculación.

Ayer, al filo del mediodía, fueron llegando uno a uno al Palacio Nacional del presidente López todos los gobernadores de los treinta y un estados libres y soberanos de la republica a una reunión con el presidente del país, y la jefe de gobierno del Distrito Federal.

La reunión fue breve y hasta el momento de escribir esto, nadie ha divulgado lo que en ella pasó. Se sabe que no hubo apretón de manos ni diálogo con los gobernadores; los únicos oradores fueron la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y el propio presidente López. Luego de los discursos, el presidente y Claudia Artemiza Pavlovich Arellano, en calidad de presidente de la Asociación de gobernadores o como se llame ahora. El gobernador de Nuevo León, otrora famoso Bronco, se limitó a decir que él había ido a la capital simplemente a pasear. No deja de ser cierto.

El objetivo anunciado el día anterior por el presidente López era firmar un Pacto por la Democracia, comprometiendo a todos los ejecutivos firmantes -la señora Pavlovich firmó por todos, los demás fueron escenografía- a no intervenir en las elecciones de medio tiempo que serán la primera semana del junio que viene.

Hablaba yo de ritos y mitos.

Cada uno de los que asistieron a este aquelarre (para los que no lo saben, un aquelarre es un festín de brujas en donde ellas celebran a Satanás y son fornicadas por él) la mañana en que tomaron posesión de sus gubernaturas levantaron la mano derecha al frente, como saludo nazi, y recitaron su compromiso a cumplir y hacer cumplir la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, la Constitución de sus respectivos estados y las leyes de que ambas emanen.

¿Es necesario firmar ceremonialmente un documento comprometiéndose a cumplir su primera obligación como gobernantes?

Desde luego que no. Pero el centro de esta danza es el presidente, su manera de enviar un mensaje claro de quién es el que manda en este país y a quién los gobernadores deben obediencia o complicidad, para gozar de privilegios o sufrir persecución del centro.

Juan Gabriel, como se te extraña.

PREGUNTA para la mañanera, porque no me dejan entrar sin tapabocas: señor presidente, con todo respeto: ¿Realmente cree usted que el presidente Biden necesita mandarle un equipo de supervisores de su ejercicio? Con un container de vacunas tuvo para que se blindara militarmente la frontera sur.

‎felixcortescama@gmail.com