Por Eloy Garza González.

Terminé ayer con la primera ronda de entrevistados de “Charla con Eloy Garza”, que trasmite Azteca Noreste. Se trata de un cara a cara con los candidatos a gobernador que puntean las encuestas. Cerré esta primera ronda con Clara Luz Flores Carrales, abanderada por la coalición “Juntos Haremos Historia por Nuevo León”.

Clara Luz me platicó al aire, entre otras cosas, su proyecto de la Carretera Interserrana, que significan 103 kilómetros, y una derrama económica que generaría 1,600 empleos directos. Y la creación de su modelo de PoliRegia, que al cabo de 6 meses pasaría a ser administrada directamente por el Ayuntamiento de Monterrey. ¿Qué nos dice Clara Luz del gasto público que representa su propuesta de Metro gratis los domingos y para la gente de la tercera edad? En nuestra charla nos lo explica.

Llega Clara Luz al estudio de televisión de una gira por el sur del Estado. Visitó Zaragoza, Iturbide y en El Salto casi se topa con Samuel García. Hubiera sido interesante un encuentro entre los dos candidatos, justo en el manantial donde se desprende el Velo de Novia, de la imponente cascada, por cierto, una belleza que debería conocerse más como polo turístico.

¿Qué intercambio de opiniones pudieron haber protagonizado los dos contendientes? Difícil especular. Lo cierto es que Clara Luz está en contra de salirse del Pacto Fiscal (entiendo que el término correcto es Convenio Fiscal, pero yo le digo Pacto, por comodidad, porque así lo conoce el común de la gente). En todo caso, Clara Luz, como Adrián de la Garza, propone una revisión de la Ley de Coordinación Fiscal que fue aprobada hace más de 40 años. Y como toda normatividad longeva, no le vendría mal un cambio más allá de lo cosmético.

Próximamente haré una recapitulación de cada charla, porque sumadas son una radiografía del actual proceso electoral; un análisis frío y sin apasionamiento, Y, sobre todo, sin ningún sesgo político que distorsione la reflexión.

Es por eso que a Clara Luz le pregunté sobre Nxium, a Adrián su filiación medinista, a Samuel sus metidas de pata en redes, y a Larrazabal la intempestiva renuncia de varios militantes panistas (ya sé que a este último no le gustaron mis cuestionamientos). Y sobre este tema hago una acotación. Cuando entrevisto trato de ser gentil con el entrevistado para no ponerlo de entrada a la defensiva. Intento romper el hielo e incluso le digo “mi estimado” o “mi estimada”, pero hasta ahí llega mi cortesía.

Si entrevisto a gente de poder (ya han sido muchos y de todos los niveles, incluyendo tres presidentes de la República: Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Felipe Calderón), siempre será para cuestionarlos o sacarles información; nunca para elogiarlos y menos encubrirlos. Yo no sé elogiar políticos. Aunque quisiera, no me sale; mis elogios se los tributo a los artistas, a los literatos, al héroe anónimo, y sólo si se lo merecen.

Quiero que la gente común, la ama de casa, la profesionista, el trabajador, el comerciante, la artesana, entienda los mecanismos del poder, la psicología del político, las intenciones secretas y los maquiavelismos previsibles, para que formen su propio criterio. Yo soy simplemente un puente: no aspiro a nada más. Eso sí, formulo tres máximas personales que procedo a enumerar: 1.- Nunca me cuentes un secreto inconfesable, recuerda que soy periodista y tarde o temprano no me aguantaré las ganas de revelarlo. 2.- No te cuides de mis criticas sino de mis elogios (porque van implícito en ellos la ironía y el sarcasmo). 3.- Nunca te enojes conmigo al aire. No tengo nada personal contra ti, es que simplemente he sido muy preguntón desde chiquito.

Siguen mis charlas con los candidatos a alcaldes. Algunos buscan repetir en el cargo, como el de San Pedro, Apodaca y Guadalupe. Entre ellos, algunos son francamente impresentables. Ya los iremos viendo.