Por Carlos Chavarría.

“Por lo regular las soluciones de los gobiernos

son tan malas como los problemas en sí.”

Milton Friedman.

El secretario de hacienda, Arturo Herrera debe estar muy preocupado y haciéndose bolas para encontrar la forma de que su patrón comprenda que hasta en la retórica debe haber límites cuando se trata de continuar golpeando intereses no solo domésticos sino también internacionales.

Con la discreción acostumbrada ahora por la administración Biden, hace un par de días el departamento del tesoro de los EEUU emitió su reporte de riesgos observados sobre las 20 economías que son de gran interés para el nuestro vecino y principal socio comercial.

Ese reporte contiene nada más que tres indicadores que exhiben el grado de compromiso con la política económica central de Breton Woods, cuestión que es de suma importancia para el principal y único proveedor de liquidez monetaria, que son los EEUU.

Por supuesto que México por simple orden de magnitudes no puede afectar substancialmente el equilibrio mundial del circuito monetario, pero por su posición geopolítica sí que lo puede influenciar.

México no había aparecido en este reporte de riesgos desde la crisis de deuda de los 80´s del siglo pasado, pero ahora no es difícil asumir que las recientes medidas presidenciales destinadas a debilitar a la Suprema Corte y devolver al gobierno federal el control monopólico de la energía indican problemas serios en la relación bilateral y la posibilidad de un nuevo efecto domino regional en el centro de la recesión económica por la pandemia.

Para que la intentona de Bartlett y del presidente; de acabar con las inversiones privadas en el tema energético y volver a los combustibles fósiles como fuente primordial de energía; tenga éxito, necesitan control absoluto de la corte suprema y eso sí que es una amenaza regional muy seria.

Es una imprudencia mayúscula el pretender en este momento romper relaciones económicas con la principal fuente de estabilidad económica de nuestro país, habida cuenta del abandono total en el que las políticas públicas presidenciales han sumido a la demanda interna o doméstica desde antes de la pandemia.

Ojalá el secretario Herrera y nuestro embajador en los EEUU logren hacer entrar en razón al presidente, para que olvide el autoritarismo y empiecen negociaciones serías para salir de este atolladero antes de que nos explote el país en las manos.