Por Obed Campos.

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Tras la terrible tragedia en la mal llamada “línea dorada” del Metro de la Ciudad de México, los analistas políticos “serios” de este país ven, como damnificados, como “casualties” o víctimas de la casualidad a “dos posibles relevos de AMLO”, concretamente al canciller Marcelo Ebrard Casaubón y a la jefa del gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a quienes los mismos analistas, por lo visto con ojos de rayos X, les detectaron fuertes latidos en su corazón por esas aspiraciones…

Son innegables los efectos políticos de la tragedia, pero más que pensar en sueños guajiros, hay que pensar en responsabilidades.

Sí, me dirán, que es amargo tener que repartir culpas, pero así lo marca la ley y los familiares de las víctimas necesitan resarcir de alguna manera sus dolores.

Inmediatamente después de que terminen los peritajes, lo que el pueblo bueno y sabio espera es que las autoridades no protejan a los presuntos responsables para que salgan, como siempre, librados, práctica común en México.

Así que pensar en dónde van a estar dentro de tres años Ebrard y Sheinbaum, supuestamente como candidatos a la presidencia, me parece muy adelantado.

Más bien habrá que pensar en dónde estarán los próximos días o meses que se tarden los estudios de ingeniería sobre el siniestro.

Y es que, por mucho que ellos quieran y aspiren, legítimamente, a subir de escaño al máximo puesto político de la Nación, habrá que preguntarle primero al inquilino de Palacio Nacional si va a dejar en tiempo y forma el cargo.

LA VERDADERA VOCACIÓN DE COLOSIO

La verdadera vocación del candidato del Partido Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas, era la de ser artista, de canto y de variedad, me dice el analista político Javier Hernández, quien me explica así las veleidades y actitudes de “mirrey” de quien pudo ser “un príncipe” de la política mexicana.

Hernández me recuerda que Colosio Riojas fue arropado por Salinas y un sinnúmero de connotados priistas aquí en Nuevo León y en el país. La intención era “llevarlo de la mano en los terrenos de la política”… Pero el joven tenía otra vocación y otras intenciones.

Así, explica el analista, que es probable que por eso el primer “trabajo” formal que conoció Luis Donaldo en su vida fue el de diputado local, porque antes de su candidatura a la alcaldía (él quería la de gobernador) se le conoció solamente por sus irrupciones en programas de canto y variedad, donde tristemente pasó sin pena ni gloria.