Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

No se confundan, las alusiones del presidente Andrés Manuel López Obrador en contra del candidato priista a la gubernatura, Adrián de la Garza, no favorecen al candidato de Movimiento Ciudadano, Samuel García; favorecen a la candidata de Morena, Clara Luz Flores y, de rebote o como beneficio colateral, al panista Fernando Larrazabal.

Si Fernando Larrazabal logra convencer del voto switch, no sólo votos de Samuel García, con quien se disputa el mercado electoral, también obtendría votos de Adrián de la Garza –allá y ahora, mañaneramente defenestrado por “salinista” y por ser el “candidato” del periódico El Norte.

Adrián de la Garza se equivoca al decir que el candidato de MC es el candidato de Andrés Manuel: “Samuel ha hecho manifestaciones de apoyo a Andrés Manuel, hoy por estrategia hace como que no, pero ya vimos muy claro que el presidente le está haciendo la chamba”.

No es lo mismo tomarse una selfie con el presidente a que el presidente te convoque para, en una amena plática, distribuir una fotografía de explícito apoyo. Nunca existió el “Plan B” para Adrián de la Garza. También se equivoca Samuel García al atemperar y prolongar la política ficción de que el presidente lo apoya, que él es el “Plan B”, aunque Alejandro Junco, dueño de El Norte, le quiera corregir sus líneas discursivas.

“Aunque no me gusta que el presidente se meta a las elecciones, qué bueno que ya se dio cuenta que la corrupción del PRI y su desesperación porque va abajo en las encuestas andaban comprando credenciales y tarjetas”, dijo al finalizar un evento de turismo, señala el portal de Proceso.

La insistencia de López Obrador en descarrilar la candidatura de Adrián de la Garza pasa por acorralar a la Fiscalía Electoral y al INE para que ellos sancionen al candidato priista. Dentro de esta lógica, si no lo hacen los exhibirá aún más como parciales y, como se dice en el futbol, “árbitro vendido”. ¿Por qué contra Morena sí en Guerrero, Michoacán y, posiblemente, San Luis Potosí? ¿Nada contra el PRI en Nuevo León?

En la dramaturgia de la elección Nuevo León, hay un segundo acto. El que tiene que ver con Samuel García y la Unidad de Inteligencia Financiera. Lo dijo Santiago Nieto:

“Nosotros estamos haciendo una revisión de todas y todos los candidatos a la gubernatura. ¿Por qué? Porque hay un acuerdo con el Instituto Nacional Electoral. Debemos entregarle información a la Unidad Técnica de Fiscalización para que ellos desarrollen sus actividades. Por supuesto que si hubiera una irregularidad de Samuel García o de alguna otra persona, se procedería en consecuencia”.

En la estrategia de billar francés, esas carambolas, las tres bandas de López Obrador tienen sentido al pasar al otro billar: inventar tronera, buchaca, bolsillo, quitarlos de la mesa. Tronar la credibilidad de El Norte, someter a Adrián de la Garza a la Fiscalía Electoral y al INE, destruir, si se lo propone, a Samuel García a través de la UIF. ¿Y el tercer acto de esta puesta en escena? El “Día D”. Ahí entra Clara Luz y, si lo desea, Fernando Larrazabal.

Especulación, especulación: divino tesoro que te vas para no volver…