Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Dos lecciones de estas elecciones: los jóvenes ejercieron su voto, su decisión; en Nuevo León las estructuras se volvieron obsoletas. La Generación Z, altamente sometida al uso de Internet, fue fundamental para el triunfo del candidato de Movimiento Ciudadano, Samuel García Sepúlveda, siempre apoyado por su esposa, Mariana Rodríguez. El fenómeno Mariana, fosfo-fosfo, impulsó a Samuel.

Una diferencia fundamental, en el 2015 el triunfo de Jaime Rodríguez Calderón fue signado por el hartazgo, el voto de castigo en contra del PRIAN y un candidato, el Bronco, carismático. Fue la primera vez que las redes sociales ejercieron gran influencia en las elecciones, pero también las concentraciones, los mítines, la tierra, tuvieron enorme importancia.

Ahora la diferencia es evidente. Las redes sociales, como nunca, sirvieron como intención de voto. Las palabras electorales “enseñar músculo”, “estructuras aceitadas”, dejaron de tener sentido. Asistimos, en todo caso, al fitness digital. En el espacio público de las concentraciones (los cierres de campaña) ya no importa la multitud. Internet expulsa el estacionarse, siempre hay movimiento, Internet no es un estadio o plaza pública. Estacionarse es perecer, por eso Instagram o Tik Tok. En el campo de los signos digitales, paradójicamente, la concentración es la desconcentración, epojé, a la manera de Peter Sloterdijk: “La epojé corresponde aquí a la actitud del cliente que pasea por el mercado sin comprar nada”.

Como el Bronco, Samuel García no tendrá un Congreso a su favor, el PRI y el PAN dominarán las curules. Después de la política de conflicto, viene la política de composición. Si Samuel no logra una transición tranquila, su capacidad de gobernar se desgastará. Si Samuel no inicia desde los siguientes días un acercamiento con los futuros diputados, perderá tiempo valioso para su toma de protesta, ese es un reto. Otro, ofrecer un gabinete experimentado y creíble, es decir, con cartas credenciales impecables.

El mayor reto, sin embargo es la judicialización. ¿Quiere el presidente Andrés Manuel López Obrador reconocer la victoria de García Sepúlveda? Samuel tiene que acabar con sus baladronadas, los ciudadanos ya decidieron. Lo que viene es tener también una política de composición con AMLO. Por los expedientes en curso en su contra, Samuel y Mariana podrían fácilmente convertirse en rehenes judiciales de la Fiscalía General de la República, ergo, de Andrés Manuel López Obrador.

En fin, seriéfilos, la duda para muchos ciudadanos es si the orange is the new black for NL…