Por Carlos Chavarría.

“Es el deber de todo individuo, hacer lo que quiera hacer,

 pensar lo que quiera pensar, no responder a nadie excepto

 a sí mismo, y cuestionar toda idea y a todo individuo”.

Jean Paul Sartre

Ya se ha convertido en costumbre que el presidente violente las “definiciones esenciales” del partido de su propiedad y cada vez se exacerba más su incapacidad para adoptar las circunstancias de la dialéctica política y adaptarse a la dinámica de la sociedad entera.

Si bien es cierto que sin moral y solidaridad no hubiésemos sido capaces de sobrevivir como especie, también lo es el hecho de que sin la superación de las condiciones de vida tampoco hubiéramos sobrevivido.

Sin el deseo de ser mejores en lo colectivo y en lo individual pierde sentido la vida misma. A menos que seamos partidarios de la distopía dirigidos desde una “tiranía bienhechora” que vive en un ucronismo sin sentido.

Entonces que un jefe de estado apele a revivir un dilema ya resuelto, como si todavía viviésemos en la época de la barbarie y el salvajismo, bien descrita por Engels, es apelar al primitivismo más rancio para justificar al estado en sí, sobre todo un estado que no funciona y no tiene forma, más que la que el propio líder le quiere imprimir en función de su colérico estilo y temperamento.

Si acaso los resultados electorales de aquellas secciones que están ubicadas en geografías de estratos medios hubieran sido diferentes y eso hubiera sido neutral para la numeralia no revelada con todo detalle de AMLO, el presidente no se hubiera frustrado y le hubiera brotado su primitivismo clasista que tanto lo agobia y no lo deja gobernar como es debido.

Su primitivismo moral tanto como su seudo misticismo cristiano lo contraría demasiado y lo mete siempre en problemas limítrofes que no existen, o existen solo en su mente no preparada para analizar la psicología social.

Los sesgos cognitivos y de análisis muy obvios que padece AMLO no solo lo debilitan a él y su proyecto; cualquiera que este sea; sino que vulneran las posibilidades de la nación entera al no dejarlo ver la diferencia entre lo bueno y lo malo y someter todo a su peculiar sistema de valores y análisis que no admite debate.

Ojala los miembros de todas las clases sociales y estratos económicos que forman MORENA comiencen a cumplir y hacer cumplir las garantías y obligaciones a que están obligados sus dirigentes de acuerdo con sus estatutos, so pena que en su silencio se conviertan en más de lo mismo que desean combatir.