Por Obed Campos.

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Una madrugada de abril de 2011, militares mexicanos vestidos de policías de Fuerza Civil, (la policía estatal de Nuevo León) abrieron fuego, sin motivo y mataron al entonces joven de Jorge Otilio Cantú Cantú, de 29 años, al sur de Monterrey.

Esa época formó parte de tiempos de lo más difícil que vivimos los regiomontanos en materia de seguridad… y simulación.

Apenas unos días antes, el 19 de marzo de 2010, Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, ambos estudiantes del Tecnológico de Monterrey, fueron asesinados en la puerta del campus Monterrey, también por soldados del Ejército Mexicano.

Como en el caso Otilio, a los muchachos se les sembraron armas para hacerlos pasar como delincuentes… Y fue hasta principios de 2019 que el estado mexicano ofreció una disculpa sus deudos.

Es de destacar y admirar que en el caso Otilio, su padre, el doctor Otilio Cantú González nunca se hizo para atrás en la búsqueda de justicia y nunca lo hicieron que bajara la voz, luego de que trascendiera que la camioneta en la que viajaba su hijo presentaba 29 impactos de bala… Y que al joven Otilio le dieron el llamado “tiro de gracia”.

Finalmente, hoy se da a conocer que un tribunal federal ordenó que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) indemnice con 18.1 millones de pesos a la viuda de Jorge Otilio Cantú Cantú, y a sus padres.

Con lo lenta que es la justicia en México, fue hasta marzo de 2016, cinco largos años después, que siete militares recibieron sentencia de 22 años y seis meses de cárcel por homicidio calificado, pero hay que resaltar que dos de los condenados ya se encuentran en libertad mientras que cinco siguen encarcelados.

Lo que queda de esperar es que la burocracia militar no retrase ahora la justa indemnización a los familiares de Cantú Cantú, víctima inocente de una estúpida guerra.