Por Francisco Tijerina Elguezabal.

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“Cuidado con lo que deseas; se puede hacer realidad”
Refrán popular

Conozco a Hernán Villarreal, el futuro Secretario General de Gobierno en Nuevo León, desde finales de los 90’s, principios del 2000, cuando fungía como titular de la Agencia Estatal del Transporte en el gobierno de Fernando Canales Clariond.

Es, a mi juicio, un hombre serio, ordenado, moderado, analítico, sin pretensiones desmedidas, que en su tiempo hizo un buen papel y si no alcanzó para más fue debido a que en aquel entonces se tenía por encima de la dependencia al Consejo Estatal del Transporte que manejaba el flamante Sintram y que dictaba el rumbo del ente encargado del transporte en el estado.

No somos, lo aclaro, los grandes amigos, pero cuando nos vemos o coincidimos lo hacemos con gusto.

Hernán se ha significado por haber abrazado en estos años el tema del transporte urbano y la movilidad con pasión; aquella incursión detonó en él la búsqueda incesante de modelos y fórmulas que permitiesen mejorar el sistema de transporte público, pero como aquí los designados encargados del tema se sienten “más mejores” que los especialistas, se ha topado una y otra vez con pared, por lo que sus comentarios, ideas y sugerencias sobre el particular han aparecido en medios que le consultan como un especialista en la materia, si no es que “el especialista” en Monterrey.

Pues bien, de una consulta y apoyo para un modelo creado por Hernán para el transporte por parte del entonces precandidato Samuel García, vinieron charlas y reuniones y aquello acabó en que el político le pidió a Villarreal se hiciera cargo de la coordinación de su campaña, misma que concluyó con el triunfo electoral y que hoy tiene a Hernán a las puertas del segundo puesto en importancia de la Administración Estatal.

Él llevará mano en la designación del nuevo titular del Instituto de Movilidad y esa persona necesariamente tendrá que “tocar base” en todo momento con Hernán quien, desde la General de Gobierno, tendrá el impulso y soporte necesarios para convertir en realidad sus teorías y sueños.

Porque no sólo se trata del aspecto técnico del rediseño de rutas para hacer eficiente el sistema, sino de una batalla de enormes proporciones con los prestadores del servicio y los sindicatos que antes eran permisionarios, que no cederán fácilmente a sus ventajas ni facilitarán las cosas si no se les autoriza un incremento en la tarifa, de suerte que el asunto termina en la oficina de la esquina del segundo piso en el ala poniente del Palacio de Cantera, ahí, justamente, en donde despachará Hernán.

Le deseo sinceramente que tenga suerte, porque sé que tiene los arrestos y el valor necesario para enfrentar la tarea, ahora será cuestión de convencer a las partes.