Por Francisco Tijerina Elguezabal


“De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero”. // Benjamin Franklin

Aunque sinceramente lo intento, no logro concebir la manera de proceder de grupos de personas que a mi humilde juicio, son capaces de anteponer el interés económico de los colegios particulares por retomar las clases presenciales sin considerar el riesgo de que los estudiantes puedan contagiarse de Covid-19.

Lo dijimos hace muy poco en este mismo espacio: no conocemos aún el comportamiento de la variante Delta del virus que hoy por hoy está afectando en mayor medida a la población joven y comienza a dejarse sentir en niños pequeños.

Brenda Garza Castillón, presidenta de “Abre mi Escuela Nuevo León” sigue montada en sus trece y exige que los alumnos de educación básica regresen a las aulas el 30 de agosto. En su argumentación la promotora asegura que hay más riesgos con que los niños sigan confinados en las casas.

Añade que “Aun y cuando sigan los casos, sí pedimos que se priorice la educación y que se bajen los aforos de otros giros, si es necesario, pero ya la educación no podemos seguir esperando a que se den las condiciones idóneas, porque este virus, ya lo declaró hoy la OMS, va ser endémico, va ser algo con lo que vamos a vivir”.

A ver, contemos con peras y manzanas a ver si la señora entiende: está demostrado que aunque no es infalible, la protección de la vacuna ayuda; está comprobado que la nueva cepa ataca con mucha mayor letalidad y fuerza a los jóvenes; ¿por qué o para qué la insistencia de juntar grupos de niños que pueden diseminar el virus de manera exponencial?

Dicen quienes se pronuncian por el regreso a clases que resulta incongruente el que estén abiertos antros y estadios y no los salones de clase y de entrada suena lógico, sin embargo lo que no consideran es que tanto en los antros como en los centros deportivos el periodo de exposición es menor y no de muchas horas a diario.

Lo único que me queda pensar, como ha sido siempre en este tema, es que detrás de la tozudez de estos grupos se mueve el interés económico de los colegios por retomar actividades y con ello poder incrementar las cuotas de pago a los padres de familia y sostener su negocio.

Deberíamos, en todo caso, pronunciarnos por acelerar el ritmo de vacunación y proteger a la brevedad a todos los grupos, de suerte tal que con ello podamos tener un mínimo de protección y entonces sí, volver a las aulas con las medidas sanitarias necesarias para coexistir con un mal que llegó para quedarse.

ftijerin@rtvnews.com