Por Obed Campos

Se llama Víctor Manuel Pérez Díaz, y aunque comenzó su vida productiva como periodista, nunca se imaginó que al paso de los años se convertiría en uno de los hombres fuertes del Partido Acción Nacional en Nuevo León.

Todos en este bello estado pujante del norte del país siempre ha reconocido el crecimiento del partido albiazul de San Nicolás y todo mundo se lo acredita a Zeferino Salgado, pero allí les va, esa apreciación resulta de lo más falso porque quien hizo al PAN en San Nico, como se conoce al municipio, y en Nuevo León, fue Don Jesús Hinojosa, titán de la lucha social y pilar de la política en la entidad.

También hay que reconocer que “El Uy Uy Uy” (como le decían con cariño a Don Jesús, por un slogan tan irreverente como informal de su campaña cuando buscó la alcaldía de Monterrey) se hizo fuerte años antes en su primera elección ganada, pero la planeación surgió en su segundo mandato en San Nicolás.

Súmele, que con el nuevo trienio que ganaron con su abanderado Daniel Carrillo, los panistas van a sumar 30 años en el poder nicolaíta.

Pero para no salirnos del tema, le decía yo que corría el año de 1989 y apareció un jovencito de 19 años en el área de prensa del municipio de Santa Catarina, o sea 3 años antes de San Nicolás. El joven comunicólogo era nada más y nada menos que Víctor Manuel Pérez Díaz, a quien al paso del tiempo se le conocería nada más como Víctor Pérez.

Pérez en ese cargo hizo equipo con su amigo y compañero de la Facultad de Comunicación, José Luis Herrera Duque, a quien siempre ha unido una gran amistad.

Para 1991 la alcaldía de “Santa”, como se conoce a Santa Catarina, la ganó Atanasio González, por el PAN y cambió todo el equipo de Doña Teresa García de Sepúlveda, primera edil albazul en ese municipio. La nueva administración, sin tocarse el corazón, le dio gas a Pérez sin siquiera darle las gracias.

A partir de allí, Víctor arrancó su historia en el periodismo al ser invitado por su amigo Dionisio Herrera Duque, hermano de José Luis, al periódico El Porvenir.

Herrera ya tenía desde el 87 trabajando para la empresa de los Cantú, y ambos duraron hasta 1997 cuando empezar juntos a un nuevo proyecto llamado municipio de Guadalupe.

Pero en Santa Catarina tras el paso gris de Atanasio, alias “Súper Tacho”, siguió el seco de Arturo Ayala, el pedante de Alejandro Páez y la fuerza del PAN terminó con el pésimo trabajo de “El Dandy” Humberto González.

Y así se fueron por el caño de la historia 15 años de hegemonía panista y a la alcaldía llegó la maestra Irma Adriana Garza del PRI… Pero el poder tras el trono (y los negocios) los encabezó su marido, el también profesor Jorge Santiago Alanís…

Mientras tanto en ciudad gótica, perdón, en Ciudad Guadalupe, los dos amigos y compadres (Pérez y Herrera) se sentaron en 1998 para ver cómo llegar a dirigir el municipio donde habitaban, es decir Santa.

La experiencia en el servicio público era de Pérez hay que reconocerlo y sin duda su liderazgo era fuerte, pero ambos amigos siguieron juntos.

El plan inicial era que Dionisio fuera primero y ver si se permitía la participación de un regidor en la siguiente… Pero los dueños del PAN vieron eso como una especie de reelección, cosa calificada casi casi como herejía y no lo permitieron.

Así que en el 2000 se apuntó Dionisio en la interna del PAN y los de la “Sagrada Familia” llamada también “Vieja Cúpula”, lo vetaron, aunque en el 2003 lo dejaron jugar la interna y tras ganar la primera ronda, cayó en la segunda y pa’tras los filders.

Pero Víctor Pérez nunca dejó de animar a su compadre y seguía empujando, por lo que como dicen en los deportes, la tercera fue la vencida en el 2006, cuando se les hizo el sueño realidad y Dionisio alcanzó la alcaldía, por lo que Víctor Pérez como regidor resultó ser su coordinador del cabildo.

Ambos personajes veían que Santa Catarina en delante tenía la obligación de romper el récord de los 5 triunfos anteriores del PAN e incluso ir más lejos con una ciudad de alto impacto, desarrollo vertical y seguro.

Tanto cumplieron su sueño, que hoy en día presumen que Santa es sede del mejor consulado del mundo, el de Estados Unidos.

Y a diferencia de San Nico, esta ciudad sí lleva un avance más claro, se ve en plusvalía de sus viviendas y la calidad de vida.

En el 2009 Dionisio y Víctor impulsaron a Gabriel Navarro, quien honestamente salió peor que Tacho, nefasto, frío, y de su historia nada que destacar, ah bueno, sí, lo metieron al Penal del estado por una pésima respuesta civil en una venta de terreno.

El recuerdo de Navarro en Santa Catarina se resume en dos calificativos: trepador y traidor.

Fue entonces que Pérez agarró el timón del municipio junto con Dionisio, pero en el 2015 su compadre renunció al PAN por diferencias internas con el Comité Estatal, pero la amistad entre esos dos aún perdura.

Ahora, ya en 2021, con el triunfo de Jesús Nava, Santa Catarina tendrá el sexto trienio gobernando de forma continua por el PAN y se logró el objetivo de romper la marca anterior.

Pérez fortaleció el equipo y fue su líder moral y tras dejar alcaldía en manos de Héctor Castillo por dos periodos, también impulsó a su “caballo negro”, en la persona de Nava.

Hoy Víctor Pérez cumplirá su segundo periodo como diputado federal pero es clara una gran diferencia de la administración municipal de Santa con los fallos en San Nico y eso hay que recalcarlo. Es decir, el pueblo de San Nico quedó retrasado y Santa va en claro ascenso.

Ese liderazgo de ese chamaco de 19 años antes, y hoy con 52, sigue fuerte y se ve difícil rompa la inercia.

La fórmula es muy simple: trazar pero ejecutar también programas sociales que puedan ser creíbles, auténticos, certificados, y ofrecer calidad y calidez de servicio en toda la extensión de la palabra, con eso se mantienen fuertes ambos.

Pero aunque plumas pagadas sigan cantando loas hablando de la dupla de Chefo y del bueno para nada de Raúl Gracia, no le quiten el ojo de encima a Pérez Díaz quien lleva muy buen ritmo y el 2027 cada vez queda más cerca.

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