Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Todas las generalizaciones son peligrosas, incluida ésta.” // Alejandro Dumas (hijo)

Cuando se generaliza casi siempre se cometen errores y se termina revolviendo en un mismo mazacote a buenos y malos sin ningún distingo.

El aún gobernador electo, Samuel García, dijo ayer que “por primera vez el gobernador no enviará a un ‘malandrín’ ni a su delfín a la Secretaría General de Gobierno”, al referirse a la designación de Javier Navarro-Velasco como futuro titular de la dependencia.

Añadió que “los gobernadores siempre mandaban a la Secretaría General de Gobierno al rudo, al malo, al de los acuerdos por debajo de la mesa, al de los moches, el de los arreglos”.

No sé a cuántos secretarios generales de Gobierno haya conocido y podido tratar el gobernador electo, pero me parece que la generalización del perfil que hace se lleva entre las patas a varios distinguidos nuevoleoneses que han ocupado con brillantez y eficiencia ese cargo.

Ser el famoso “X2” en una administración estatal no es sencillo. Como encargado de la política interior debe convertirse en el hombre mejor informado del estado y poseer miles de termómetros sembrados para poder actuar a tiempo si algún asunto puede convertirse en un riesgo para la administración.

Cada uno ha tenido a lo largo de la historia su sello y personalidad. Sin duda una de sus principales funciones es la de “hacer política” y para ello se necesita de muchísima mano izquierda, ser conciliador y un hábil negociador, tal y como el mismo García Sepúlveda describe a quien será su secretario general.

Pero insisto, no todos los que han pasado por esa oficina han sido “malandrines”, como tampoco muchos se han convertido en los delfines… se han dado casos, sí, pero son los menos.

Resultaría injusto el mencionar sólo a algunos de los buenos secretarios generales de Gobierno que ha tenido Nuevo León; en esa oficina he conocido y tratado a excelentes profesionales que en la gran mayoría de los casos sin reflectores o protagonismos hacen una importantísima función, callada y discreta.

Estoy seguro que al leer estas líneas ustedes, queridos lectores, han recordado a varios de ellos y coincidirán en que no caben en ninguna de las dos descripciones que ayer dijo don Samuel.

Al final, qué bueno que el propuesto cumple el perfil; veámoslo ahora en el terreno de juego.

ftijerin@rtvnews.com