Por Francisco Tijerina Elguezabal

Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.” // Elliot Gould

Gritan, saltan, se escandalizan y rasgan las vestiduras y todo porque al nuevo gobierno se le ocurrió hacer una variante moderna del escudo del estado sin que necesariamente sea una modificación de fondo, sino simple y sencillamente una forma diferente y moderna de presentar nuestro emblema.

Sí, ya sé que la ley que Regula las Características Uso y Difusión del Escudo del Estado de Nuevo León dice que este debe representarse de manera fiel y exacta, pero vamos, ya es hora de quitarnos de telarañas y dedicarnos a pensar en las cuestiones realmente importantes sin detenernos en asuntos tan menores.

Hace casi 50 años, cuando gobernó Nuevo León el Dr. Pedro Gregorio Zorrilla Martínez, ocurrió algo similar cuando instauró un emblema para dar identidad a su gestión. La silueta de una nave industrial con chimeneas que representaban a la pujante industria nuevoleonesa era el símbolo de aquel gobierno al que el periódico El Norte y más específicamente el maestro Abelardo Leal bautizara como “La Mano Pachona” y después se convirtiese en su columna «M. A. Kiavelo» en “The Hand Pachon”.

Nada pasó entonces como tampoco debe ocurrir ahora, porque una cosa es el Escudo de Armas y otra muy distinta un logotipo o emblema que represente a la administración. Cuando sea necesario utilizar el escudo se hará, seguramente, cumpliendo con las reglas y protocolos que marca la ley, pero en aras de modernizar un poco y poner un sello distintivo me parece que la propuesta de Samuel García Sepúlveda y su equipo no está mal.

Samuel cumple con la necesaria diferenciación que debe tener todo nuevo gobierno y asumir este simple detalle conlleva riesgos como las críticas que ha recibido desde ayer en que se comentó en diversos espacios la nueva imagen.

¿De verdad un logotipo cambia las cosas? ¿Hará menos eficiente un gobierno? ¿Lo hará mejor? No lo creo, el asunto no va por ahí, sino por la gestión de los problemas y los resultados que se puedan conseguir a través del trabajo de su equipo.

El aire fresco no hace daño y viene a cambiar el enrarecido ambiente de los rígidos protocolos y las rancias costumbres. Voy de acuerdo, insisto, en respetar el escudo que es una belleza, pero no creo que sea necesario tanto sainete y que amerite detener la marcha de Nuevo León el ponernos a discutir sobre una imagen similar, pero más moderna.

Estoy cierto que si este nuevo emblema se sometiera a una consulta pública, tendría muchos más adeptos de los que cualquier se pudiese imaginar, porque aporta novedad, minimalismo y modernidad, cosas que le hacen falta a este y a cualquier gobierno.

ftijerin@rtvnews.com