Por Félix Cortés Camarillo

En el poblado de Todoque, municipio de los Llanos de Aridane, sólo habían quedado en pie dos esenciales instituciones: el bar y la iglesia del pueblo. Ya no existen más. La lava del volcán de Cumbre Vieja acabó por sepultarlas. Todos sus habitantes tuvieron que abandonar sus casas, que hoy están bajo toneladas de lava, llevándose lo que pudieron. Todoque tiene, bueno tenía, 1,400 habitantes y se encuentra en la parte suroeste de la isla La Palma, cuyos habitantes tienen dos meses sometidos a los caprichos geológicos del volcán de Cumbre Vieja. Una de las paredes del volcán acaba de desprenderse, lanzando abajo trozos de roca candente de la altura de doce metros.

La Palma es una de las islas Canarias, al oeste de España, al noroeste de África, de donde hace trescientos años partieron a buscar la América y a poblarla con el apoyo de la Corona 300 familias. Se trataba de contener la expansión de los colonos franceses, que fundaran la Luisiana, en su marcha hacia occidente. Doce de esas familias fundaron en el condado de Béjar la ciudad de San Antonio, Texas, hoy por hoy la séptima ciudad de los Estados Unidos y la segunda del estado que una vez fue parte de México. Sus habitantes están orgullosos de su estirpe canaria.

La actividad volcánica de La Palma va más allá del molesto vibrar permanente de las ventanas de sus casas, que unido al miedo no deja dormir a los isleños, y de la crisis que al turismo y el cultivo del plátano son la columna vertebral de su economía.

Los vulcanólogos advierten sobre actividad sospechosa en otras latitudes en zonas conocidas como volcánicas. Es cierto que los palmeros dicen que los vulcanólogos son como los economistas: son muy buenos para predecir lo que ya pasó. Sea como fuere, hay señales de inquietud en las entrañas candentes del planeta debajo de la costra que cubre Indonesia y Chile. No habría que quitarle el ojo al Popocatépetl. Ya para sustos, con la cuarta simulación tenemos.

PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): finalmente su estrecha geografía mental se ha actualizado y Michoacán vuelve a existir en su mapa personal. Claro, ya no es Silvano «el apestado» Aureoles el gobernador. «Ahora ya no voy a tener nada que me impida venir libremente a Michoacán» dijo usted el sábado. Yo no sabía que al presidente de México había algo que le limitara su independencia, salvo que se llame Lilly Téllez. Si esa frase no indica que en México se gobierna facciosamente, yo soy el sucesor del Papa Pancho.

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