Por Félix Cortés Camarillo

Sueño de juventud

que morirá en tu adiós

tímida remembranza

que añoraré..

Sueño de Juventud, E. Santos Discépolo

No soy tan joven como para saberlo todo.

De lo que no tengo duda es que nuestro tiempo, imitando a todos los anteriores, se vuelca en una catarata de admiración hacia lo joven, irreverente y provocador, imaginativo e improvisado, audaz y desvergonzado.

Esto no es sorpresa ni es un equívoco. Por el contrario, es la ratificación del perpetuo movimiento de la vida, que cíclicamente debe repetirse. El problema revienta cuando la irreflexión creativa tropieza con las necesidades de cualquier gobierno; el de uno mismo, malo. El de los demás, peor. Esto las culturas añejas lo supieron siempre bien. El Consejo de  Ancianos como órgano de peso en la toma de decisiones de la res publica fue una instancia omnipresente entre los pueblos originarios de América, los lapones o los chinos. La polis griega nos heredó testimonios de la importancia del senado.

Samuel García, el nuevo gobernador del «nuevo Nuevo León» no pudo dominar sus ansias de novillero y desató su juvenil ímpetu, con el apoyo de los transportistas quedabien y de las acomodaticias autoridades de los municipios texanos de la frontera. Sorprendió a todos con una campaña de vacunación anti Covid, llevando de gorra a los nuevoleoneses -y a sus hijos jóvenes- hasta la línea fronteriza a recibir vacunas gratuitas donadas por el gobierno de los Estados Unidos. Y todos aplaudimos la audacia, emprendida antes de haber tomado posesión de la gubernatura del estado.

Ya en pleno uso de sus facultades legales, el gobernador siguió audaz y ha dedicado días recientes a escandalosas revelaciones de supuestas conductas delictivas y muy graves de personajes ligados a la administración del tristemente célebre Bronco, su antecesor en el cargo.

Todo está muy bien y, sobre todo, está de moda. Todos los mexicanos sabemos, por voz del presidente López, que todos los males de este mundo se deben a las administraciones neoliberales del pasado. Andrés Manuel sustenta sus acusaciones en vagas afirmaciones sin base, como los sueldos de 700 mil pesos mensuales de los magistrados de la Suprema Corte, o los famosísimos y omnipresentes otros datos.

Samuel García se reventó la acusación de moches de dos millones de pesos mensuales a los treinta casinos de Nuevo León, a cargo de allegados al anterior gobernador que son «ahijado o yerno» de Jaime Rodríguez; luego la denuncia se hizo extensiva a redes de extorsión que incluían anónimos funcionarios de la secretaría estatal de Salud como delincuentes y fondas, bares, estanquillos o restaurantes como sus víctimas.

 Jean Cocteau decía que la juventud sabe lo que no quiere antes de saber lo que quiere. La plebe en las graderías es más sencilla: «nombres, nombres», pide. Y exige actos y no discursos. Pruebas y no escándalos. Consignaciones y no chismes. De otra manera el gobernador del nuevo Nuevo León se va a parecer mucho al mañanero gurú de la cuarta simulación: pura baba de perico.

Apenas estamos empezando y tenemos un gobernador joven. La esperanza, por lo menos mía y que espero compartan mis paisanos, es que Samuelito recuerde la frase de George Bernard Shaw, que no se equivoca: la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo.

PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Ya no hay sargazo en el mar caribe mexicano, corrupción en el gobierno, moches y privilegios para los ricos, mexicanos sin vacunar y número creciente de muertos por el Covid. Señor presidente: se le van a acabar las muletillas falsas.

‎felixcortescama@gmail.com