El Amazonas alcanzó un área de deforestación no vista desde hace 15 años, al alcanzar 13 mil 235 kilómetros de superficie de selva tropical en Brasil.

Es decir, se trata de un aumento del 22 por ciento con respecto al año anterior.

Lo anterior en datos del sistema de monitoreo Prodes del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales.

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Además agencias como AP indicaron que es el estado de Pará representó el 40% de la deforestación desde agosto de 2020 hasta julio de 2021.

Esto es la mayor cantidad de cualquiera de los nueve estados de la región amazónica.

Pero, indica, su aumento interanual fue leve en comparación con los estados de Mato Grosso y Amazonas, que juntos representaron el 34% de la destrucción de la región.

Los dos estados sufrieron un 27% y un 55% más de deforestación, respectivamente.

Y los primeros datos para el período de referencia 2021-2022 señalan un mayor deterioro.

“Este es el Brasil real que el gobierno de Bolsonaro trata de ocultar con discursos fantásticos y acciones de lavado verde en el exterior”, dijo Mauricio Voivodic.

Se trata del director ejecutivo para Brasil del grupo ambiental internacional WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza – por sus siglas en inglés).

Además dijo que “…, la realidad muestra que el gobierno de Bolsonaro aceleró el camino de la destrucción de la Amazonía”, cito el portal.

El desastre

Lo que se subraya es que, antes de Bolsonaro no se habían registrado, en un solo año, más de 10 mil kilómetros cuadrados de deforestación en más de una década.

Asimismo abunda que entre 2009 y 2018, el promedio fue de 6mil 500 kilómetros cuadrados.

Desde entonces, el promedio anual saltó a 11mil 405 kilómetros cuadrados.

Demagogia y realidad

Junto a lo anterior, es conocido el manejo demagógico del tema del Amazonas al invocar un supuesto desarrollo.

E incluso, como se sabe, Bolsonaro desestima las protestas mundiales por su destrucción.

Finalmente, su gobierno es conocido por su administración adversa a los ambientalistas además del respaldo legislativo a los acaparadores de tierras.

Esto último por medio de la derogación de las medidas protectoras de la propiedad del Amazonas y con ello «envalentonando a los acaparadores de tierras».