Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

En la vieja política se dice que prometer no empobrece. El gobernador de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, imprudente con el presupuesto 2022, quiere lanzar la casa por la ventana, pero la ventana está cerrada. Prometer no empobrece, las prioridades de los gobiernos regularmente no son las prioridades de los ciudadanos.

¿Qué promete Samuel Alejandro? Lo que ha repetido durante meses: las carreteras Interserrana y la Gloria-Colombia, el tren suburbano, más líneas del Metro y reestructura del transporte. El gobernador, como el presidente Andrés Manuel López Obrador, asegura con no habrá carga tributaria para los ciudadanos. Y destaca: “Pero lo más importante, no se le toca y se le afecta a ningún ciudadano, no se va a tocar el bolsillo de ningún ciudadano de Nuevo León”. Ups, como se aseguraba en la vieja política: de lengua me como un taco.

La pandemia nos enseñó algo, hay que curarnos, hay que reparar. Por eso, a la par de las obras públicas, hay que apostar por un presupuesto social, de qué hablo, de vivienda, de servicios públicos, de educación, de seguridad, de abatir los feminicidios y la violencia doméstica y, sobre todo, de salud. Un presupuesto social apostaría por abatir la pobreza extrema en Nuevo León y avanzar en exterminar la pobreza moderada. El tema, Samuel Alejandro, también es el de la desigualdad.

Y en el tema de salud, la prioridad es combatir la contaminación y sus causas, qué bueno que Pemex le invierta a la refinería de Cadereyta, pero la contaminación en el área metropolitana es insufrible y ya está bueno que las empresas vandálicas en sus emisiones sigan haciendo lo que les da la gana. Tenemos que pensar en reubicarlas, como las pedreras y Ternium. El vandalismo contaminante tiene que parar.

Por último, agarrar de piñata al Bronco, de poco sirve si no hay denuncias administrativas o penales. Dice Samuel Alejandro: “hicimos un gran proyecto de ahorro y de austeridad, quité toda la corrupción, copetes, aviadores, servicios generales, seguros, y cuanta sonsera el Bronco gastó”. Ajá. ¿Y Aldo Fasci en seguridad –otro tema urgente, resolver la inseguridad– y Aldo Fasci y el tesorero Carlos Garza, no fueron copartícipes de esas sonseras? ¿O nomás el Bronco?

Como León-O, aquel personaje de una vieja caricatura, Samuel Alejandro tiene que ver más allá de lo evidente. Echar a funcionar su espada del augurio.