Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

La vieja política nos ha dado frases célebres, verdaderos galimatías donde reina oscuridad, no la transparencia o, simplemente, la descalificación: ni los veo ni los oigo; haiga sido como haiga sido; ningún chile les embona; abrazos, no balazos. Acorde a la vieja política, el gobernador de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, cuestionado por su posible aspiración para contender por Movimiento Ciudadano a la Presidencia de la República en 2024, expresó: “No me bajo ni me subo”.

Destacado alumno de la vieja política, la conjunción “ni”, a pesar de conectar negativamente, en realidad da un mensaje afirmativo. Si Samuel Alejandro asegura que ni se baja ni se sube, es que ya se subió a la competencia. Hace meses, en una entrevista con Azucena Uresti, se había bajado: “Yo siempre he dicho que no. Me quiero concentrar seis años en ser el mejor gobernador de Nuevo León. Se tiene que aprender en cabeza ajena, uno de los peores errores de Jaime (Rodríguez Calderón) fue por su locura de haberse ido a una presidencial sin tener posibilidades de… Yo fui el principal crítico, congruente a mi edad que no debe tener ninguna prisa ni tentación; prefiero, Azucena, terminar a mis 39 como el mejor gobernador de Nuevo León y en lugar de andar acelerando en el 24, mejor me vas a ver madurito a los 30… en el 2030”.

El alcalde de Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas, está agradecido por la consideración de ser candidato, pero quiere ser objetivo y responsable con el mandato regio por los tres años que dura su alcaldía: “Se me hace exageradamente prematuro y exageradamente irresponsable distraernos de nuestra responsabilidad actual por estar pensado en algo que no sucederá sino está dentro de tres años”.

Las simpatías entre Luis Donaldo y Samuel Alejandro son emocionales, probablemente vengan desde la época de la educación secundaria; sus diferencias son políticas. Estas diferencias se acentuaron en la elección de Movimiento Ciudadano para los puestos de gubernatura y alcaldía de Monterrey donde no hubo una elección interna y el dueño de MC, Dante Delgado, manejó las candidaturas a su antojo, lo cual lastimó a Colosio.

La reciente declaración de Samuel Alejandro de que ni se baja ni se sube en la carrera presidencial ya le atrajo antipatías ciudadanas. Si el proyecto es que Mariana Rodríguez se lance por la senaduría y él por la presidencia, empezaron mal. En el artefacto llamado subibaja dos pueden divertirse en el balance, sin embargo, cuando se trata de competencia, ya no estarán el gobernador y Mariana solos jugando porque habrá otros actores.

Sin duda Mariana puede ganar la senaduría en 2024, no obstante, si Samuel Alejandro resulta el candidato de MC, las cosas se complican. Como el Bronco, al perder se habrá deslegitimado. En el subibaja de la política nacional, los verdaderos actores, hasta ahora, son Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. En Palacio Nacional está el artefacto, la masa para balancear la fuerza menor y la fuerza mayor, el eje de giro, la fuerza de equilibrio, el punto de apoyo. Si Samuel Alejandro quiere meterse al juego del subibaja nacional, desperdiciará su carrera política.

Hay otro artefacto infantil, el columpio donde, en efecto, “la oscilación del cuerpo provoca la estimulación del sistema vestibular, aquel relacionado con el equilibrio y el control del espacio”. Terminado el juego del subibaja no queda sino desmontarse, a diferencia del columpio donde la oscilación puede terminar en un salto. La ruta de Luis Donaldo es más prudente que la ruta de Samuel Alejandro y prudencia es lo que enseñaban los antiguos.  Diferencias abisales: preferir gym o yoga; licor o ayahuasca.