Kanye West decidió renunciar a la mansión valorada en 60 millones de dólares que compró y reformó con su ex Kim Kardashian.

En el marco de su proceso de divorcio para que ella siga viviendo allí con sus cuatro hijos, pero todavía le quedaban un sinfín de propiedades que convertir en su nuevo hogar de soltero.

Por eso resulta tan sorprendente que ahora haya anunciado que en menos de un año no tendrá un lugar fijo donde dormir.

El creador de las deportivas Yeezy, ha decidido que no necesita todas esas viviendas tras experimentar una especie de revelación como la que llevó a Elon Musk a vender todas sus mansiones, menos una, que ha conservado porque no consiguió encontrar un comprador adecuado.

«Estamos bajo el dominio del capitalismo y eso nos está matando. Es hora de cambiarlo. Dentro de un año me quedaré sin casa. Voy a convertir todas las casas que tengo en iglesias», ha anunciado en una nueva entrevista con 032c Magazine.

También planea construir un orfanato que funcionará como una especie de «comuna de artistas» y que será un lugar al que cualquiera podrá acudir en busca de ayuda, porque habrá comida disponible las 24 horas del día.

Este proyecto se enmarca en sus últimos esfuerzos filantrópicos, que hace apenas unas semanas le llevaron a donar dinero suficiente para costear mil comidas a una organización benéfica para personas sin hogar, Los Angeles Mission.

Su objetivo a largo plazo es «romper el ciclo de la falta de hogar y la pobreza, ofreciendo a las personas estabilidad en un entorno seguro y espiritual, ofreciéndoles soluciones y acompañándolas a lo largo del camino».