Por Obed Campos

Seguramente el gobernador Samuel García Sepúlveda no trató de repetir el “Santo Milagro del pan y los Peces” (San Juan 6, 1-15) en su viaje a Baja California… Lo que es más, apuesto que Samuel no sabe ni de qué se trata el evento, en el que el señor Jesús alimenta a una muchedumbre multiplicando panes y peces por obra de Dios.

Porque mientras el mandatario y su esposa Mariana Rodríguez Cantú le daban vuelo a la hilacha disfrutando de unas ¿merecidas? vacaciones en el Mar de Cortés, en Nuevo León la vida siguió, “como siguen las cosas que no tienen mucho sentido”, como escribe el gran Sabina.

Y es que a la sazón de que Samuel y Mariana sacaban un gran marlin o pez espada, en Monterrey, estado de Nuevo León, que como digo que él gobierna, 35 familias perdieron todo a causa de un incendio que devoró sus humildes casas en el sector Valles de San Bernabé.

Y en cuanto al otro jinete del Apocalipsis (nombre del cual Samuelito tampoco ha de tener idea) nada más al primero de enero, mientras Samuel y compañía disfrutaban del mar y sus placeres, acá en Nuevo León se registraron mil 113 casos nuevos de Covid-19.

Claro que cupo la sensatez en alguien de sus cercanos, y el video de la pesca del pez gigante que había subido a sus redes sociales la bella Mariana, de pronto desapareció, o fue dado de baja por la usuaria.

Ahora bien, estaría bueno que la pareja real explicara que ha cambiado en Nuevo León desde que ellos asumieron el poder, porque un viajecito de esos, cuesta.

Para colmo me dicen los enterados que Samuel y Mariana no viajaron solos, que lo hicieron acompañados de otras parejas a las que ellos invitaron aunque no me han aclarado si el trip si lo hicieron en avión privado o en alguna línea comercial.

Pero que al menos seis elementos de seguridad volaron con ellos a Baja California, por aquello del no te entumas… Así mismo, se llevaron consigo a un par de chalanes o pajes de ayundantía general, pues para que les tomaran las fotos y los videos y los subieran a sus redes sociales, eso es neta.

¿Quién pagó los boletos, la estadía, el pipirín y el yate de pesca, que mínimo cuesta 500 dólares la hora?

Si usted cree que fue el pueblo de Nuevo León, se merece usted un premio, bueno, dos, uno por bien pensado y el otro por mal pensado.

La gran pregunta, a tres días de que iniciara este anunciado aciago 2022, es: a qué horas se va a poner a chambear en serio el joven gobernatore, como para que se merezca esas vacaciones y más, si en cualquier empresa tiene que pasar un año al menos para que el empleado pueda gozar de un descanso…

Ah, pero Samuel no es empleado de nadie.

El es príncipe del desierto de Nuevo León.

(Lo del desierto, por aquello de que no nos ha llovido nada, nadita…)

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