A Britney Spears ya no le interesa mantenerse al día con las publicaciones que su hermana menor Jamie-Lynn comparte en Instagram.

La princesa del pop solo sigue a 46 usuarios en la plataforma, incluyendo a su prometido Sam Asghari y a su amiga Paris Hilton. Hasta el pasado domingo, su hermana menor se encontraba entre los pocos afortunados que podían presumir de formar parte de este selecto grupo.

Por el momento, ni Britney ni Jamie se han pronunciado acerca de la decisión de la cantante de cortar toda comunicación virtual entre ellas. Jamie siempre sostuvo que apoyaba incondicionalmente a su hermana, e incluso participó en algún evento organizado por el movimiento #Free Britney que reclamaba el final de la tutela legal a la que ella vivía sometida desde 2008.

En verano, sin ir más lejos, la estrella de la música envió varios juguetes a sus sobrinas, hasta que en octubre Britney aseguró en Instagram que tanto su madre como su hermana se quedaron de brazos cruzados mientras los responsables de velar supuestamente por su bienestar la convertían virtualmente en una prisionera aprovechando que había perdido el control sobre su vida y su carrera.