Por Félix Cortés Camarillo

Eso que llamamos Establishment, que no es otra cosa que la connivencia y complicidad de las entidades del poder, económico, político y mediático del mundo entero, está empeñado en una campaña para convencernos de que, con la entrada a escena y la evolución de la cepa Ómicron de la pandemia, significa el declive de su peligro.

            Su proceder es lógico y comprensible: a nadie le conviene la continuidad de una crisis económica insostenible y la manifiesta incapacidad de los gobiernos para contener los contagios por un lado, impedir el desplome económico por el otro, y al mismo tiempo respetar las libertades individuales, que especialmente en Europa Occidental y los Estados Unidos tienen hondo raigambre; la resistencia de millones de estadunidenses a la vacunación y las manifestaciones de los europeos en contra de las restricciones al tráfico y la convivencia solamente pueden ser entendidos en ese contexto.

            Por eso la idea central a vender en esta campaña, es que la pandemia se está convirtiendo en una epidemia ubicada, fija, repetible y sujeta a control, con la cual se puede convivir normalmente como hacemos con el sarampión, la rabia o la poliomielitis. Como males existen pero tenemos vacunas para prevenirlos y medicamentos para aliviarnos de sus efectos. De esa manera las economías siguen funcionando y los gobiernos siguen gobernando.

            De manera particular el presidente López y su títere López-Gatell necesitan dejar en claro que la ola actual de la pandemia ya es la última y que no se puede poner peor, aunque Europa está hablando de la séptima ola de contagios a partir de los irrestrictos festejos navideños y de fin de año. Por lo mismo, hay un control sobre las noticias que nos alarman sobre el progresivo incremento de los contagios actualmente en México. Es cierto que hay más contagiados, dice el presidente López, pero se ufana en afirmar que hay menos fallecidos que antes. Lo que no se dice abiertamente es que hay una insuficiencia hospitalaria de camas equipadas para la atención de los contagios graves.

            Sin suficientes camas equipadas con ventiladores y otros artefactos que controlan la enfermedad en sus etapas avanzadas, es siempre preferible que haya muchos pacientes contagiados pero confinados en sus casas y atendidos por sus familias. Eventualmente, sus fallecimientos no entran en la contabilidad oficial de las víctimas de la pandemia, un desequilibrio y desfase que se mantiene desde hace más de un año.

            Así son las olas que cuenta el mariachi: unas vienen y otras van. Unas van para Sayula y otras para Zapotlán.

PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Faltan poco más de cien días para la inauguración del Aeropuerto Felipe Ángeles, que se hará llueve, truene o relampagueé. Se requiere sin embargo de las habilidades escenográficas de los que han hecho los montajes en el Zócalo, si el aeropuerto de Santa Lucía no tendrá conexiones eficientes, instalaciones terminadas…o suficientes vuelos que confíen en él.

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