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Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Rollo mata carita… y a veces más.” // Yomero

Hace ya muchos años en una reunión de amigos ese genio creativo que fue Ricardo Espinosa Cárdenas («¿Cómo dijo?»), nos explicaba sobre el proceso “natural” de la creación de un logotipo. Sé que tres o cuatro amigos diseñadores se van a encanijar conmigo por descubrir el truco, pero no es una teoría mía, sino del bueno de Ricardo que, mención aparte, era no bueno, sino superfregón en todo lo que hacía.

En el fragor de las copas y las cervezas Espinosa disertaba con elocuencia: “Es muy sencillo; dibujas lo que te nace, lo que te gusta, lo que crees que debe ser, le pones los colores que te vienen en gana y lo complementas con alguna tipografía que le venga a modo al diseño. Al final, siempre al final y una vez que todo está hecho, te inventas un choro mareador de justificación del logotipo insertando valores y propiedades a los elementos, trazos y colores y con eso el cliente está contento”.

A pesar de que aquella plática con el Licenciado Espinosa ocurrió hace alrededor de 40 años, no pierde vigencia y hace un par de días lo pude corroborar cuando leí la explicación que el alcalde de Monterrey, Luis Donaldo Colosio, daba a los colores del logotipo de la nueva Policía de Monterrey.

Dijo Colosio: “Para esta nueva imagen, se eligieron los colores blanco, amarillo, azul y celeste. El blanco ligado a la confianza y transparencia, el amarillo con la inteligencia, el azul con la autoridad y paz, y el celeste con la tranquilidad, seguridad y orden”.

¡Tómala! Toda la teoría que alguna vez recibí en un curso sobre colorimetría se fue por el desagüe al enterarme de los atributos que el diseñador le otorgó a su combinación, de suerte tal que los que alguna vez me dijeron eran tonos fríos hoy son intensos y los que me aseguraron eran cálidos hoy están en el otro extremo. ¡Mal, mal, mal, han estado las policías del mundo usando blanco y negro con tipografía muy fuerte!

No conforme con la explicación de los colores el alcalde agregó: “El distintivo de la Policía de Monterrey conjunta al escudo de armas municipal, que muestra el ‘indio rayado’ disparando flechas al sol y al fondo, el Cerro del a Silla, rodeado por los siete picos de la corporación que representan sus valores: sacrificio, moral, lealtad, autoridad, disciplina, honor y dignidad, timbrado por la corona de Monterrey”.

Me parece que lo del “indio rayado” es porque no puede ser Tigre, porque los Tigres son de San Nicolás (¿y que los Rayados no juegan en Guadalupe?) y la retahíla de valores es como para revolcarse de risa.

Lo serio, lo grave, lo preocupante, es que Luis Donaldo crea que con cambiarle los colores y mejorar los sueldos de los policías conseguirá mejorar la seguridad cuando se discute otorgarle la cobertura completa de la capital del estado a su corporación.

Déjeme decirle que sí, así ocurrió cuando fundaron Fuerza Civil, pero junto con el cambio de imagen hubo toda una transformación al interior de esa policía, lo que permitió una verdadera transformación. Dicho en otras palabras, el cambio fue de fondo y forma.

Recuerdo con afecto, cariño y admiración a Ricardo Espinosa y celebro su brillante exposición sobre los logotipos que hoy sigue vigente, porque está más que claro que a Colosio se lo “chorearon” y le vendieron, seguramente muy caro, un logotipo que en nada resolverá las cosas.

ftijerin@rtvnews.com

Fuente:

Vía / Autor:

// Francisco Tijerina

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Autor: stafflostubos
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