El periodista, Óscar Balderas, señala que el empresario futbolero, Tirso Martínez Sánchez, tuvo una estrecha relación con El Chapo y el Cártel de Sinaloa.

Una investigación periodística señala a un socio de Joaquín El Chapo Guzmán de lavar millones de pesos a través de estadios nacionales.

De acuerdo con el periodista, Óscar Balderas, el crimen organizado y el fútbol compartieron la “misma cancha como parte del mismo equipo”.

La investigación indica que Tirso Martínez Sánchez, conocido como El Futbolista, y quien hasta 2006 era el dueño del equipo de futbol Querétaro; también era miembro del Cártel del Sinaloa y uno de los distribuidores de cocaína hacía Estados Unidos.

En 1986 El Futbolista llegó a Los Ángeles, California, en Estados Unidos, donde comenzó vendiendo drogas por gramos; sin embargo, en poco tiempo incrementó sus ventas, las cuales eran por kilogramo.

“Eran los años de una frontera porosa, así que Tirso volvía a su natal Guadalajara de vez en cuando. Así hizo amistad con un otro aficionado, El Loco, cuyo hermano Alfredo Vázquez era conocido por trabajar para una estrella en ascenso en el mundo del narcotráfico: El Chapo”, indica el periodista.

El encuentro entre Tirso Martínez y El Chapo

Tirso pidió un encuentro con El Chapo a quien le indicó que él sabía moverse entre los narcomenudistas de Los Ángeles; “El hermano de su amigo aceptó organizar el encuentro y su destino quedó sellado”, señala.

El periodista señala que Tirso Martínez comenzó a comprar varias empresas legales en Estados Unidos, para lavar el dinero del crimen organizado.

Asimismo, el narcotraficante compró los Venados de Yucatán, con lo que ingreso al negocio del fútbol.

El empresario ingreso a este negocio por las “laxas reglas de operación y su inclinación para ser patrocinado por empresas de apuestas”.

Además, compró La Piedad de Michoacán, el Irapuato de Guanajuato, el Celaya y Los Gallos Blancos de Querétaro.

Fue una auditoria de la Federación Mexicana del Fútbol (FMF) quien descubrió las irregularidades; con ayuda de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) descubrió su nexos con el Cártel de Sinaloa.