Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Días después de finalizada la fiesta musical Pa’l Norte, el director general del Parque Fundidora, Jesús Horacio González, renunció. En su fingida carta de renuncia, se despide amigablemente y aduce que le ofrecieron una mejor chamba.

“No es rumor, hoy es mi último día. Estaba esperando para despedirme en sesión del Consejo de Administración. Se detonó un tema profesional que no puedo hacerlo compatible con el parque”, confirmó vía WhatsApp a MILENIO-Multimedios.

¿Un tema profesional, Horacio? ¿Quieres buscar la alcaldía de San Pedro o dejaste malas cuentas en el reciente festival Pa’l Norte?

En fin, si se va poco importa porque el que se queda es Bernardo Bichara, el cantinero mayor del Parque Fundidora quien continúa la tradición de mantener el parque como la suprema cantina al aire libre de Monterrey.

El cantinero mayor, Bernardo Bichara, ya aprobó los festivales Pa’l Norte, Power Fest, el Machaca Fest y Hellow Fest.

“Atrás se quedaron los días donde se sobre explotaba el parque sólo con conciertos y festivales, atrás quedaron los días donde el parque se deterioraba y nadie escuchaba el llamado ciudadano”, nos dijo Bichara hace semanas.

Pues uno cosa, Bernardo, es lo que se dice y otra la que se hace. El Parque Fundidora es un organismo público que tiene su propio presupuesto y no es necesario prostituirlo, bajarle los calzones para que se sirvan de él los empresarios de espectáculos y las compañías cerveceras y obtener una ganancia ridícula. El Parque Fundidora tiene una vocación ambiental, familiar, de recreación y de cultura y con estos eventos que aprobaste, Bernardo, al privatizarlo, repito, lo prostituyes.

Siendo director, Jesús Horacio González informó que el año pasado el parque obtenía el 10 por ciento de la taquilla y este año será el 12 por ciento; en alimentos y bebidas era un 10 por ciento lo estipulado y pasa este año al 15 por ciento, y ahora de un aforo del 75 por ciento se incrementa al cien por ciento.

No pues qué gran negociación. Los tiburones de los festivales siguen llevándose la mejor tajada y el parque se deteriora cada vez que es violado por estos festivales. ¡Qué pinche necesidad de usar y abusar del parque, teniendo Monterrey un equipamiento en estadios, arenas y terrenos! El Coachella, en Estados Unidos, es paradigmático.

Bernardo Bichara, un funcionario que desprecia la vocación ecológica, familiar y cultural del Parque Fundidora. Festivales, como el Pa’l Norte, que se vayan pa’l monte, que se vayan pa’ fuera.