Por Félix Cortés Camarillo

Siendo necesaria una Milicia bien organizada

Para la seguridad de un Estado libre,

El derecho del pueblo a poseer y portar Armas no será infringido

Segunda enmienda de la Constitución de los EE UU, 1789

La asquerosa masacre de escolares y adultos en una primaria de Uvalde, Texas, una comunidad pequeña y predominantemente de ascendencia mexicana, y a tiro de piedra de San Antonio ha sacudido -desde luego que momentáneamente- la conciencia de todo el mundo, particularmente de los estadunidenses. Los mexicanos, acostumbrados a que nos maten un día sí y otro también, y que los sicarios merezcan la protección de la autoridad, ordenada desde el Palacio Nacional, no nos alteró tanto. A pesar de que la mayoría de las víctimas del martes eran alumnos del primero al cuarto año de primaria.

Para Norteamérica tampoco fue novedad: hace casi diez años un pistolero asesinó a 26 seres humanos, incluyendo 20 pupilos de primaria en la escuela de Sandy Hook, esto en Newton, Connecticut. Después de eso, se han registrado más de 900 incidentes con disparos de armas de fuego dentro de las escuelas de los Estados Unidos: la secundaria Marjorie Stoneman Douglas en Parkland, Florida, la prepa Santa Fe, en Houston Texas, donde el agresor de 17 años cantaba “Another one bits The Dust”, de Queen, con cada víctima. Y la lista sigue.

Y no lo digo yo; salvó la referencia musical, todo está en el discurso del presidente Biden del mismo martes, desempacado del Oriente lejano, que sigue así: “la lista sigue y crece cuando se incluye a los asesinatos masivos en sitios como los cines, casas de oración y como vimos hace apenas diez días, un supermercado en Bufalo, Nueva York. Yo estoy enfermo y harto de esto. Tenemos que actuar… yo he pasado mi carrera trabajando para aprobar leyes de sentido común sobre las armas. Nosotros sabemos que cuando aprobamos la prohibición de armas de asalto los asesinatos masivos bajaron. Nosotros sabemos que los fabricantes de armas se han pasado décadas promoviendo las armas de asalto, que les dejan las mayores ganancias. Debemos tener el valor para enfrentar la industria y sus cabilderos”.

El mensaje de Biden es claro y directo: “Es la hora de transformar este dolor en acciones de cada padre y de cada ciudadano de este país. Tenemos que dejar claro a todo funcionario electo en este país, que es la hora de actuar. Es la hora de que los que han obstruido el camino, que han bloqueado las leyes de sentido común sobre las armas, que nosotros no vamos a olvidar”.

Estamos ante la posibilidad de decirle adiós a las armas. Al menos un poco. Este trágico evento en Uvalde brinda una oportunidad a los votantes norteamericanos de recapacitar sobre su voto en las elecciones de mitad del término, el próximo noviembre: se votará por 35 de los 100 senadores y por 440 miembros de la cámara de representantes, así como 39 gubernaturas. Entre ellas la de Texas; estas elecciones pueden -o no- mandar un mensaje claro en favor de la vida.

Este fin de semana, después de dos años de suspendida por la pandemia, tendrá lugar en Houston, Texas, la convención de la NRA, asociación nacional del rifle, que ha dedicado esfuerzos y millones de dólares para proteger la industria de las armas. Entre los oradores principales están el gobernador de Texas, Greg Abbott y el ex presidente Donald Trump, ambos entusiastas apoyos del uso de todo tipo armas por los civiles.

No han cancelado su asistencia.

PREGUNTA PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): con todo respeto, señor presidente: ¿Cuándo usted tomó por meses el Paseo de la Reforma, lo mandaron al carajo? Los trabajadores petroleros están exigiendo sus derechos, como usted nos dijo que lo estaba haciendo aquella vez.

felixcortescama@gmail.com