Por Félix Cortés Camarillo

El empoderamiento del presidente López nos ha traído, entre muchas otras cosas el amplio uso de palabas y conceptos que en otras circunstancias hubieran tenido otro significado.

Tomemos los actos anticipados de campaña. En el pasado eran delito de orden grave y hoy son fenómenos cotidianos, que no causan sorpresa alguna y que despiertan incluso aplausos. Otro ejemplo son las ocurrencias. En el pasado eran ejercicio de bobalicones o de cuentachistes despistados que interrumpen cualquier conversación interesante para decir una pendejada: hoy se veneran como piezas de agudo ingenio quevedesco. Bueno, es la cuarta simulación, ya se sabe.

En el caso que me ocupa llegué a pensar que era una de las consecuencias del contagio de Marcelo Ebrard por el Covid-19, pero me di cuenta de que en los que ya estamos vacunados la infección no produce desvaríos ni alucinaciones.

El caso es que sin causa ni motivo, como se dan las ocurrencias, el secretario de Relaciones Exteriores declaró que México (bueno, es el gobierno al que pertenece, pero él dijo México) estaba considerando presentar su solicitud para ser sede de los juegos olímpicos de verano del 2036. También se le pasó decir a qué ciudad se refería, porque las sedes olímpicas son ciudades, no países.

Ya entonces me di cuenta de que la corcholata más activa y cinco veces destapada había recibido un encargo especial de su jefe: invéntate algo que los entretenga un rato, porque el número de muertos está creciendo mucho y además el Covid no se quiere ir aunque lo diga López-Gatell.

Se supone que entonces los mexicanos vamos a estar discutiendo el tema, orgullosos de que la Ciudad de México eventualmente repita como sede de los famosos juegos –¡viva México, cabrones!– olvidándonos de los verdaderos problemas de economía, salud y violencia que nos están apretando el cuello, además del cambio climático que ya está provocando, aliado con la corrupción y la ineptitud de los gobernantes del estado, la catástrofe de Nuevo León.

Y sí, aquí me tienen como pendejo escribiendo de los juegos olímpicos.

México país, ni una sola de sus grandes ciudades, puede o debe organizar unos juegos olímpicos. Ni hoy, ni dentro de 14 años. Son un ornamento político demasiado oneroso que no sirve para nada que no sea distraer un buen rato al populacho, que está esperando su ración de pan y circo.

Hagan otro mundial de futbol: eso sí deja lana. Miren nada más.

A la Copa del Mundo de soccer acuden 24 selecciones -creo que ya son 36- que se van eliminando hasta quedar cuatro. Las federaciones futboleras de cada país se hacen cargo de viaje, hospedaje, alimentos y todos los gastos. Si el país sede es del Tercer Mundo, los del primero llevan desde su casa hasta el agua de beber. 

A los juegos olímpicos acuden más de 150 representaciones de países de todo el mundo. La ciudad sede tiene que darles alojamiento, pienso y transporte. En la Villa Olímpica de 1968 los atletas pagaban 4 pesos diarios por alojamiento y desayuno, dos varos por cena. Además, el gobierno mexicano hubo de contruir la alberca olímpica, el velódromo, la sala de armas, el palacio de los deportes, la pista acuática de Cuemanco y no sé cuantas instalaciones más, de las que a la fecha me consta que funcionan dos o tres.

En 1968, México se gastó 175 millones 840 mil dólares de a doce cincuenta. Cuando la tasa de crecimiento del PIB era de 6.4%. Hoy la situación es diferente, el dólar es –y será– más caro y, como diría mi abuela, no estamos para andar haciendo esos desfiguros. Mucho menos lo estaremos en el 2036.

Ninguna ciudad del mundo que haya organizado estos juegos, ni Barcelona deslumbrante, ni Tokio tecnológico, ni Río bullanguero, ha ganado un solo centavo haciendo los juegos. Les ha quedado sí, grandes deudas, algunas instalaciones deportivas y el enorme orgullo patrio de sus políticos, que lograron una vez más darle a los ciudadanos atole con el dedo. 

PILÓN PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): a lo macho, señor presidente: ¿qué tanto le debe usted a Cuitláhuac García, que cobra como gobernador de Veracruz para cometer toda clase de estupideces y barbaridades para que usted se quede a punto de decir que él es el mejor gobernador de estado que hemos tenido los mexicanos? Debe ser algo muy fuerte.

‎felixcortescama@gmail.com