Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Todas las formas de gobierno son valoradas exclusivamente en la
medida en que tienden a promover la felicidad de quienes bajo ellas viven”
Adam Smith

Bloquear calles es lo de hoy.

A diario vemos cómo la protesta de nuestros días es cerrar calles y ahorcar vialidades y mejor si se hace en hora pico y en una arteria transitada.

Es un hecho que el pueblo le ha tomado la medida a este gobierno y no habrá reversa; cada vez que se dicte una medida que no le parezca a un grupo determinado, simplemente se harán escuchar y sentarán a los funcionarios a negociar con un bloqueo.

Se equivocan los integrantes de la Administración si creen que dándoles la suave a los inconformes para después pretender hacer su voluntad, tienen resuelto el tema, porque todavía no han enfrentado lo peor: la ira de los protestantes cuando vean que diálogos, mesas, reuniones, acuerdos, han sido puro “jarabe de pico” y que la intención del gobierno es seguir adelante con sus proyectos.

Entonces tendrán que darse definiciones y habrá que ver de qué están hechos los servidores públicos para saber si se aventarán el tiro de retirar con la fuerza pública un bloqueo, exponiéndose a ser exhibidos donde más les duele: las redes sociales, amén de que ahí estarán presentes los medios de comunicación que darán testimonio del zipizape.

Bloquean porque ya dejaron ver que con un rato que cierren una calle llegan corriendo funcionarios a atenderles y que si la bronca es agua, aparecen rapidito un montón de pipas para darles. Bloquean porque saben que no habrá repercusiones y también, hay que decirlo, porque no encuentran otra forma de ser escuchados.

Dice el refrán que “más vale una vez colorado que mil descolorido” y los de color naranja se decoloraron desde el primer instante, de forma que tendrán que seguirlo haciendo.

Sí, causan molestias, incrementan la contaminación, provocan perjuicios con sus bloqueos, pero al final obtienen lo que quieren y para ello es más que suficiente.

A este Gobierno le faltan operadores políticos y sobre todo inteligencia para detectar y entablar el diálogo con los líderes, pero antes de las protestas, no cuando están en pleno sarao.

Mientras tanto yo bloqueas, tu bloqueas, él bloquea, nosotros bloqueamos…