Por Obed Campos

‘Me quiero a mí.’ // Yzma / Las locuras del emperador

Como el niño caguengue que es en realidad, el alcalducho que tenemos la ruina de que encabece el Cabildo de la otrora bella y pujante ciudad de Monterrey, Luis Donaldo “El Mundo no me Merece” Colosio Riojas echó la casa por la ventana para autofestejarse su cumpleaños número 38.

Y no contento con ignorar la crisis tan grave que ha causado la sequía en la metrópoli, más los otros problemas como la inseguridad, la basura y el pavimento de ranchería, no se sabe cuánto pagó el imberbe para que la máxima revista de socialitos nacional, “Quien”, le publicara un reportaje a modo.

“El alcalde de Monterrey llegó este domingo a los 37 años y, aunque no realizó un festejo en forma, fue sorprendido con por lo menos tres celebraciones

“A pesar de que el cumpleaños de Colosio Riojas fue el 31 de julio, los festejos empezaron desde el pasado jueves 28, cuando, ya por la noche, el alcalde fue sorprendido con una modesta pero animada celebración con sus compañeros de trabajo.

“Nos queda claro que se lleva muy bien con su equipo de trabajo a casi un año de haber llegado a la presidencia municipal de una de las alcaldías más pobladas del país, después de su periodo como diputado en el Congreso de Nuevo León”.

Así de lamebotas, la publicación del jet set nacional, que quién sabe cuánto habrá cobrado al jefe de la comunicación social de Colosio, Andrés Bichara Assad, quien no batalla para firmar los cheques de cuentas que al fin no son las suyas.

No se sabe aun cuanto salió el chistecito, pero se sabrá, ya verá, porque por ley tienen que ponerlo en las cuentas de transparencia que publica el municipio.

Pero el caso, es que, como la clase de reyezuelo que es, Luis Donaldo disfrutó de toda una semana de agasajos, con borracheras y ágapes desde el amanecer hasta que el cuerpo aguante.

Poco le importó al alcalducho la tragedia por la que atraviesa una ciudad sedienta sin abasto de agua. Una ciudad insegura que se vuelve fea por las manos descuidadas que la exprimen en lugar de administrarla.

La película es del año 2000 y se llama “Las locuras del emperador”, de Disney, por supuesto, y cuenta la historia de un jerarca supuestamente inca, que es convertido en llama por un hechizo de una de sus lugartenientes, Yzma, ególatra que se hace mandar flores a sí misma y que en cada oportunidad recuerda: “Me quiero a mí…” Igualito que nuestro alcalde.

Ahora imagínenselo como Presidente de la nación… Saldríamos de Guatemala, para entrar a Guatepeor.

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