Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa,
querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios”
William Shakespeare

Después de todo tal vez no sea su culpa; a ellos les dijeron que los diputados no toman decisiones por sí mismos, incluso no necesitan pensar ni abrumarse con anticipar el futuro o planear lo que vendrá, porque ya alguien se encarga de todo siempre.

Les explicaron que la chamba era sencilla: “tu te lees en la mañana el periódico (pero no cualquiera, tiene que ser EL periódico) y de las notas que ahí salgan puedes declarar y si quieres verte bien vas corriendo a presentar una iniciativa sobre ese tema; la otra parte es sencilla, nosotros te vamos a decir qué votar y en qué sentido, ¿y tu? Tu dedícate a cobrar y a hacerte promoción para que sigas tu carrera política”.

No hay que analizarlos mucho, basta ver su diario proceder para darte cuenta de que nuestros legisladores carecen de agenda y se la viven pegados a la coyuntura, a lo que aparece en el periódico y de cuando en vez a impulsar algún interés personal o particular.

Ahí tiene usted a Eduardo Gaona que de pronto apareció preocupado por la salud mental de los estudiantes y todo por los pleitos entre alumnos que se han vuelto virales en redes sociales. Hombre, esos siempre han existido, pero ahora han agarrado vuelo por la exposición que tienen.

¿Preocupado por la salud mental? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que un jovencito disparó contra su maestra y compañeros y no han hecho absolutamente nada?

¿Es en serio que Gaona está preocupado por la salud mental? ¿Y no le preocupa la falta de energía eléctrica, la falta de agua, la falta de ventanas, los robos constantes, la falta de maestros?

Pero como el tema está de moda el señor se monta en la ola y sale de novedoso.

¿Cuándo van a tratar los temas relevantes de Nuevo León? ¿Hasta que se lo ordenen desde Palacio?

No tienen ni voz ni voto, pero eso sí, tienen suficiente bolsillo para guardar el sueldo que religiosamente cobran por hacer casi nada.