Por Félix Cortés Camarillo

¿Cuánto tiempo más podrá mantener Ricardo Monreal su juego del encapuchado, por no usar el término tapado que ya tiene una definición diferente, en su carrera en pos de la presidencia de la República? Solamente él lo sabe. Los otros datos no solamente los tiene el predicador matutino de palacio.

A todos los mexicanos que no vamos a votar por el candidato de Morena en las elecciones presidenciales de 2024 nos queda claro que el senador de esa corriente, y líder de la bancada morenista en el Senado, no es el favorito del dedo mayor en el movimiento que ha decantado hasta la saciedad la realidad de su esencia y sustancia es solamente el arrastre demagógico personal de Andrés Manuel López Obrador y sus programas de dádivas con gorgojos a los ninis, campesinos pobres y viejitos que ya estaban pensionados.

Nadie duda que dentro de Morena se mueven por lo menos cuatro grupos ansiosos de poder y que en el momento de la resolución del Mesías comenzarán a destrozarse los unos y los otros.

O antes, tal vez.

Por el momento, todos acuden al lenguaje genial que le inventó mi amigo Roberto Gómez Bolaños a la Chimoltrufia, de como te digo una cosa, te digo la otra. Cosa que, con toda honestidad, había inventado un columnista de espectáculos de nombres Carlos León para Cantinflas, y que se ha vuelto un idioma especial y específico de los mexicanos, que atrapados en ese laberinto de la soledad jamás seremos capaces de decir lo que realmente pensamos o sentimos. Que sí, que no, que el macalacachimba.

De esa forma, el juglar mayor manda decir en su modo oblicuo a los que piden “piso parejo”, que si no están de acuerdo con su método de las encuestas sujetas a manipulación que se vayan; pero no los corre. 

De manera similar, Dante Delgado Ranauro, dueño de una concesión de estupefacientes que se llama Movimiento Ciudadano, se siente el fiel de la balanza de cualquier alianza opositora y pretende vender -como buena aventurera que es- caro su amor.

Al mismo tiempo todos sabemos que si no hay una alianza de oposición completa, el candidato de la presidencia a la sucesión hará todos los trucos que le instruya su jefe para ganar los sufragios. Que cuando los pierda, y con el respaldo del presidente López, reclamará el resultado y su legalidad, porque ese es el sello de la casa. Por eso el afán permanente para descalificar al INE que le reconoció al presidente Lopitos el puesto que ostenta y le dio la legitimidad que tiene. 

Si ya sabemos todos los implicados eso, ¿para qué seguirse haciendo tontos? Ya es hora de que se quiten las máscaras, aquellos que disfrutan de ellas.

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): No me defiendas, compadre. Al jovenzuelo que cobra como gobernador de Nuevo León poco le abona en su juego de vencidas con los que controlan el Congreso del estado. En estas tierras, el espaldarazo del presidente Lopitos es un desprestigio. 

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