Por José Jaime Ruiz

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Al inicio de su Visión de Anáhuac, el regiomontano universal, Alfonso Reyes, escribe: “Viajero: has llegado a la región más transparente del aire”. ¿Qué les diría ahora a quienes arriban a este Valle de Extremadura? Viajero: has llegado a la región más contaminada del aire. En la antología del desprecio a los regios, un lugar destacado lo celebran las empresas paraestatales (Pemex) y las privadas (Ternium, pedreras, Cemex y otras). Lo único democrático que teníamos, el aire limpio, lo hemos perdido desde hace lustros. El aire, nuestro oxígeno, ha sido privatizado, contaminado.

Habitamos entre el desastre y la catástrofe. Se nos conculca el derecho a la salud. En el estudio del Centro Mario Molina (2018) sobre la contaminación en el Área Metropolitana de Monterrey no se recomienda significativamente un impuesto verde. Entre sus conclusiones, sin embargo, sí se recomienda:

1.- Estudiar la viabilidad de la reubicación de la industria altamente contaminante e implementar sistemas de control de emisiones atmosféricas en todas las industrias dentro y fuera de la AMM.

2.- Aquella industria que no sea posible reubicar en el corto y mediano plazos, debe instalar de manera obligatoria tecnologías modernas anticontaminantes y utilizar combustibles más limpios, como es el gas natural en sustitución del combustóleo y otros hidrocarburos pesados.

3.- Desarrollar un programa industrial bajo en emisiones, es decir, debe prohibirse de manera progresiva pero inmediata, el uso de combustóleo en toda el AMM, como se ha hecho ya en otras zonas metropolitanas del país, de forma que se reduzcan significativamente las emisiones de PM2.5 y SO2, priorizando así la salud de la población.

4.- Aprovechar el liderazgo industrial de la región para gestionar un Pacto por la Calidad del Aire con las industrias, que permita la implementación de medidas de reducción de emisiones y la modernización industrial.

5.- Introducir tecnologías vehiculares Euro VI o equivalente en transporte de carga y transporte público a diésel, ya que es la flota que representa las mayores oportunidades de reducción de NOx, COVs y PM2.5 primarias.

6.- Promover el uso integral del transporte público de forma que se reduzca el índice de motorización, el cual en algunos municipios es el más alto del país.

7.- Promover la chatarrización de unidades que tenga una antigüedad mayor a 10 años, como primera etapa, acoplado a medidas relacionadas con beneficios fiscales para maximizar la sustitución.

8.- Gestionar de manera enérgica con PEMEX la necesidad de disponer de combustibles fósiles de ultra bajo azufre y con formulaciones funcionales para las distintas condiciones locales específicas que se presentan en el AMM.

9.- Reordenar paradas de transporte público y flujos vehiculares, regular la circulación de los vehículos de carga, fomentar el uso del transporte escolar, movilidad sostenible empresarial, uso de la bicicleta.

10.- Se recomienda mejorar y fortalecer los sistemas de gestión de la calidad del aire implementados actualmente de manera insuficiente.

La privatización del aire en Monterrey nos habla de una riqueza mal habida, inmoral. Para decirlo de una vez: una riqueza tóxica. Se pretende una extinción de la ciudadanía, del ejercicio de los derechos ciudadanos. El derecho a la salud se encuentra desvalorizado. Aquí nadie se plantea un Green New Deal. Así que dices bien querido Alfonso: “Cuando los creadores del desierto acaban su obra, irrumpe el espanto social”.