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Xóchitl Gálvez cuajada… en corrupción

Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

@lostubosmty

A la candidata de la oligarquía a través del PRIAN a la Presidencia de la República, Xóchitl Gálvez, no le cuaja su campaña, pero sí se cuajó con la corrupción inmobiliaria. Gelatinosa, su discurso explicativo no disminuye la evidencia pútrida de robar, de mentir y de traicionar al pueblo.

Al exhibir en La Mañanera de este miércoles 13 de septiembre a Xóchitl dando de palos en un video a una piñata del PRI, el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que para transformar un país se necesita autoridad moral y congruencia. Y precisamente congruencia es de lo que carece la senadora Gálvez. No sólo por abanderar a un partido que desprecia, el PRI, sino por sus actitudes hipócritas en el tema inmobiliario.

Se divulgó en redes sociales que la aspirante presidencial del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez, encabeza una trama de corrupción relacionada con dos propiedades de lujo, una de ellas denominada “La Casa Roja”. En redes circuló un video en el que Víctor Hugo Romo, exalcalde de la Miguel Hidalgo, explica que Gálvez planeó la construcción de una mega residencia mientras fungió como jefa delegacional de esa demarcación.

De acuerdo con un reportaje de Daniela Barragán para SinEmbargo, la casa en cuestión fue puesta a la venta en agosto del año 2018 y seis meses después fue adquirida por la panista Mariana Gómez del Campo por ocho millones de pesos. No obstante, el domicilio no figura en las declaraciones patrimoniales de la sobrina del expresidente Calderón Hinojosa. Por el contrario, únicamente afirma poseer un departamento de cinco millones de pesos adquirido en 2019.

Contradicción tras contradicción, mentira tras mentira, robo tras robo, traición al pueblo tras traición, Xóchitl Gálvez queda entrampada en una narrativa insostenible, gelatinosa, contra/indígena, antitrotskista con su discurso tembloroso, iracundo, pauperizado. Siguiendo a Wittgenstein, los límites de su lenguaje son los límites de su mundo.

La Casa Roja no es un asunto privado porque Xóchitl es servidora pública. En 2018 afirmó: “… es nuestra propuesta detener de una vez por todas a las construcciones ilegales”. Fue más allá, en redes sociales se evidencia que ella misma demolió construcciones. En realidad la demolición que importa ahora es la demolición moral de Xóchitl Gálvez que, por lo que se sabe, se ha cuajado en corrupción por más de mil 400 millones de pesos. 

Jorge Castañeda en su desesperación y al reconocer los negativos de Gálvez, propone desde la revista nexos no distraerse en pendejadas: “La única otra manera de llegar a los estratos menos prósperos de la sociedad radica en estacionarse un par de días a la vez en las cincuenta mayores ciudades del país, y realizar eventos populares allí, y al mismo tiempo saturar los medios locales, pagando lo que haya que pagar (prácticamente todos son venales). Para todo este público, el énfasis debe ser uno: la historia personal de Xóchitl, las gelatinas, el mensaje es la mensajera. Aunque no le guste a la comentocracia”.

Imagen: Jorge G. Castañeda | NEXOS

La propuesta cínica de Jorge Castañeda se topó con la realidad: Xóchitl Gálvez es una incongruente, ignorante, hipócrita y corrupta y esa es la narrativa que se impone.  Por más mercadotecnia que exista, un producto chatarra será siempre un producto chatarra.

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// José Jaime Ruiz

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Autor: lostubos
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