Por Francisco Villarreal

Le iba a preguntar a mamá si ella sería capaz de ofrecerle alojamiento a Xóchitl Gálvez ahora que reta al gobierno federal para que le demuelan su modesta casita. Me contuve. Para los norestenses tradicionalistas como nosotros, la hospitalidad es sagrada. Por eso somos cuidadosos a la hora de alojar a alguien, o simplemente recibirle. La señora Gálvez jura que de quedar sin casa podría vivir en millones de hogares mexicanos. Es posible. Después de todo, y como todos los políticos, ya vive bastante bien a costillas de millones de mexicanos. Imagino que mamá aceptaría esa visita, pero condicionada. Nada de repetir el humilde refugio de Carlos Salinas, sentado en una habitación que de ser un modesto hogar pasó a ser ostentosa escenografía. Si se acomidiera a las faenas de cada casa, tal vez tendría cabida. Si no, como a los predicadores y vendedores, se le responderá con el cortés pero elocuente portazo en las narices de: “Es que no está la señora”.

El caso es que la señora X supone que todo México está sobre ascuas y con el susirio de que la dejen en la calle. ¡A nadie le interesa! Más bien creo que millones sí se alegrarían de eso; y no por ella sino por cualquier político. Incluso a sabiendas que seguramente esa no es su única opción de vivienda. Algo en lo que se diferencia notablemente de los millones de mexicanos que presume que la hospedarían. Lo que me pregunto yo es, ¿qué tiene qué ver una (otra) acusación en su contra con nosotros? No somos avales ni de nuestros parientes. Entiendo que el honrado y el pillo respondan por igual a una acusación proclamando su inocencia. Pero responder con una rutina dialéctica donde se confunden legalidad con legitimidad, es un discurso cantinflesco. Aunque Cantinflas nunca fue mi cómico favorito, confieso que sí me hacía reír. Doña X, no.

Esta chunga se suma a las anteriores y profetiza muchas más en campaña, una campaña chunga sin duda. Desde que el presidente López lanzó su candidatura antes de que lo hicieran sus amigos frentones, parece que ha creado una dependencia enfermiza con él. Doña X no tiene densidad propia, hasta en su filiación política es desabrida. No es parte de un movimiento, es un avatar de un empresario que no ha leído bien a Maquiavelo (con Q no con K). Existe a través de sus afines o sus opuestos, pero no por sí misma. Como presidenciable hace obvio que no pide el voto para ella sino para otros y contra otros. Tampoco habla muy bien de ella su intensiva cacería de disidentes de otros partidos. ¿Tan flaca está la caballada frentista? Es la vieja táctica de guerra masiva, no inteligente; efectiva cuando se tiene una mayoría contundente no aparente. Esto podría considerarse válido cuando se inicia un movimiento revolucionario, pero el Frente Amplio de lo que sea no intenta revolucionar sino todo lo contrario.

Veo que, luego de que las “corcholatas” hicieron su show, se apaciguaron e inician su organización. Hasta Noroña y Monreal se disciplinan ante objetivos comunes. Incluso el “efecto Ebrard” ha sonado fofo. En cambio los frentistas insisten en gags, chicanadas y hociconeadas. En campañas electorales puede haber situaciones amenas y hasta cómicas, pero esto ya es ridículo. Y eso que no aciertan a empezar. Pero antes de reírnos, hartarnos o vomitarnos, debemos estar atentos a las verdaderas campañas. No creo que será la convencional captación de votos, sino algo más tenebroso. El INE sigue contaminado por la satrapía de Lorenzo Córdova. El Poder Judicial, incluido el TRIFE, sigue siendo un laberinto de covachuelos sotaneros y corrupción. No creo que la verdadera estrategia de la oposición frentista sea arrebatar votos a los morenos, sino demoler “legalmente” a sus candidatos. Eso, y callar a sus críticos con amparos, y hasta retorciendo el sentido real de los derechos políticos y humanos. Siempre tendrán un juez a modo. La misma receta que aplicarían a los candidatos de MC si no se “alinean”. Lo que nos lleva a reconsiderar el papel de jueces y ministros en la política, y su deliberado descuido en la verdadera administración de la Justicia, que no es aplicar la ley sino conciliarla con la exigencia expresa o tácita de millones no de unos cuantos. Es decir, concuerdo con don Andrés: urge una reforma al Poder Judicial.

No, los mexicanos no confiamos en el Poder Judicial. Hemos visto cómo protegen, amparan y hasta exculpan a toda clase de bichos delictivos y corruptos; cómo boicotean lo que sea contra este gobierno federal. Si con argumentos legales jueces y ministros purifican a un delincuente o a un corrupto, e intentan descarrilar a la administración pública, entonces los jueces y los ministros no representan ni a la ley ni al pueblo. Yo no sé si don Andrés ha hecho su trabajo como presidente de acuerdo a lo que prometió. Hay indicadores extranjeros que hacen suponer que sí. En México, no debemos creer absolutamente lo que dice don Andrés de su propio gobierno, y mucho menos podemos creer en lo que publican los medios. Menos ahora que el “Güero” Castañeda hace más obvio lo ya evidente al aconsejar ¡comprar! medios de comunicación para posicionar a Xóchitl. Así que no esperemos información objetiva localmente. Lo que es innegable es que don Andrés ha expuesto la profunda gangrena que corrompía desde hace años a los tres poderes del estado, a instituciones autónomas, a organizaciones civiles, a partidos políticos, a cámaras empresariales, a medios de comunicación, a periodistas… Y bueno, como aconsejaría un cirujano en un caso grave de gangrena: ¡hay que amputar!

Respecto a posicionar por y con todos los medios a la señora X, pues será mejor dejar todo en manos del INE y el Poder Judicial, y permitir que le ayuden eliminando a sus competidores. Porque es como consolidar a una gelatina. Parecerá estable, pero nunca lo será. ¡Ah!, y sobre el expresado temor de doña Xóchitl por su seguridad personal, ojalá se preocupara así por la seguridad social de los mexicanos ya que, hasta ahora, con su incoherencia discursiva y su ausencia de proyecto, ella sí que se perfila como una eventual amenaza. Por cierto, ¿y su tutor Vicente Fox? No lo he visto muy lenguaraz últimamente. ¿Ya le aplicaron su “Comes y te vas” o los medios sólo le están haciendo el favor (a Xóchitl) de ignorarlo?

PD. Donde sí estoy muy mortificado es porque no sé si Samuel se va o se queda. Si se queda, pues estará donde siempre quiso estar. Si se va, pues se expone al éxito o al fracaso, pero sería más contundente para su carrera. Sería lo mismo pero a diferente velocidad. ¿Alguien sabe si Samuel Sarmiento dejará la banda de “Los Recoditos”? Tengo mucho pendiente.