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Los veneros que escrituró el diablo

Por Félix Cortés Camarillo

«…y el relámpago verde de los loros.» // Ramón López Velarde, Suave Patria

El petróleo, como todas las maravillas mexicanas, no fueron de gratis, dice el poeta. “El niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo”, escribió en 1921, antes de su muerte sifilítica, en su Suave Patria, Ramón López Velarde, a sus 33 de edad. Según él mismo, “seminarista sin Baudelaire sin rima y sin olfato”. Pero algo tenía el poeta de sabio y agorero: en México el llamado oro negro ha sido jugado a la pelota por todos los políticos habidos. Y los que habrá.

La expropiación petrolera de 1938, que afectó intereses de empresas norteamericanas e inglesas en México, no sólo fue aceptada por el gobierno de los Estados Unidos, sino apoyada también: los gringos sabían que Adolf Hitler no tenía para sus planes de expansión mundial suficiente combustible, y había fijado su mira en el petróleo mexicano. Y que Cárdenas dice, el petróleo es nuestro. Cuando sus naves, las alemanas, atacan en el Golfo de México, hundiendo a uno, a los barcos petroleros mexicanos Potrero del Norte y Faja de Oro, el sucesor Ávila Camacho, acaba de agarrar partido del lado americano. Estamos en la Segunda Guerra Mundial.

Pero eso es solamente el inicio. La creación de Pemex y su desarrollo, juegan papel protagónico en la política mexicana. Los trabajadores de Pemex heredan el privilegio de ser mejores trabajadores que los demás, privilegios que tuvieron por décadas los empleados de Ferrocarriles Nacionales de México. 

El longevo propietario del privilegiado sindicato de trabajadores petroleros, Joaquín Hernández, La Quina, no solamente consiguió para los petroleros ventajas superiores frente a los otros mexicanos –lo cual fortaleció su liderazgo tanto años– sino adquirió para sí mismo un peso enorme, que al mismo tiempo le dio enorme protagonismo político y señaló su caída. El líder de los petroleros le dijo en su cara al candidato del PRI a la presidencia de la república, Carlos Salinas de Gortari: “usted no es el candidato de los petroleros”. Al inicio del sexenio de Don Carlos, La Quina y treinta de sus cercanos fueron al bote por “posesión ilegal de armas”.

Por ahí andan las cosas. El petróleo sigue siendo moneda de cambio político. Las refinerías de Dos Bocas –que no refina un pepino– Cadereyta, Tula y Ciudad Madero son ahora fichas de plástico en un casino político. A nadie le importa el deterioro del medio ambiente de la zona metropolitana de Monterrey, bañada por las emanaciones tóxicas de Cadereyta, ni los daños al medio ambiente que le llegan al distrito federal desde Tula. Nadie se ha puesto a pensar que entre el cierre drástico de esas plantas –que obviamente daña a los trabajadores– y el dejarlas como están, que nos lesiona a los demás, hay una solución no solamente posible, pero sobre todo inteligente: transformar las procesadoras de un fósil que ahora sí está en extinción, a las nuevas tecnologías de generación energética.

¿Qué eso va a costar mucho dinero? Pregunten por lo que debe Pemex y que su monto cada hora que pasa, se incrementa.

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): Se hacen bolas porque quieren: no se atreven a calificar lo que le pasó al periodista de Guadalajara Jaime Barrera (afortunadamente vivo) entre privación ilegal de la libertad, plagio, secuestro, levantón, rapto, sustracción o encierro. Yo me quedo con la verdad: fue un mensaje a todos los periodistas de México de parte del crimen organizado. ¿Se los traduzco?: No te metas con mi Cucu.

‎felixcortescama@gmail.com

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// Félix Cortés Camarillo

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Autor: stafflostubos
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