Por José Jaime Ruiz
Sea cual sea el resultado de la elección a la alcaldía de Monterrey resultará en un matrimonio bien avenido, el de Mariana Rodríguez Cantú y Samuel Alejandro García Sepúlveda o el matrimonio entre Adrián de la Garza Santos y Francisco Cienfuegos Martínez. El reduccionismo nos lleva a la simpleza de la pregunta: ¿los regios ganan o pierden con Mariana como alcaldesa? ¿Los regios ganan o pierden con Adrián como alcalde? ¿Quién gobernará Monterrey: Cienfuegos o Samuel Alejandro?
En el caso de Mariana Rodríguez Cantú, el gobernador le dio un poder y una autonomía inédita a la primera dama a través de “Amar Nuevo León” que se reflejó en la histórica inversión en los DIF Capullos y en programas de salud, por ejemplo, con los medicamentos a los niños con cáncer. Matrimonio bien avenido, Samuel Alejandro le soltó lana y recursos a la ahora candidata de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Monterrey.
Y, se sabe, a De la Garza le disgustan las responsabilidades administrativas, lo suyo es la indagatoria, la investigación, la “tenebra”, la oscuridad de lo policiaco. Como alcalde, no gobernará Adrián de la Garza sino, como ya lo hizo antes, Francisco Cienfuegos.
Entre dar y quitar, entre sumar y restar, entre dividir y multiplicar, Paco y Adrián cuentan con un largo historial de sustracción al erario, de corrupción e impunidad, de dividirse las mieles de la función pública y de multiplicar sus fortunas. Hasta ahora nada se conoce de corruptelas en Mariana Rodríguez, ni de enriquecimiento ilícito. Con ella habrá recursos federales y estatales para los regios; con Adrián y Paco no habrá suficientes recursos y lo que habrá, el pasado los condena, no serán para los regios sino para sus muy particulares intereses. ¿Qué matrimonio le conviene a los regiomontanos? ¿El matrimonio de Samuel Alejandro y Mariana o el matrimonio de Paco y Adrián?