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Por Francisco Tijerina Elguezabal

“El recuerdo es la presencia invisible.” // Victor Hugo

La entrevista a María Belmonte publicada ayer por María Luisa Medellín en El Norte me hizo viajar en el tiempo y retornar a esa época mágica cuando le conocí al lado de los integrantes de “Caligrama”, cuando en un verano mi entrañable amigo recién fallecido “Pancho” Pérez Madero me llevó a trabajar con su prima Caty y su marido Héctor Tassinari al “Café y Arte” de Galeana entre Ocampo e Hidalgo.

Cinco décadas han pasado y le puedo recordar en imagen retenida en la retina con sus camisetas, junto a Xavier Araiza el comandante de aquella cofradía que pedía un café y se sentaba la tarde entera y en la que se encontraban, como recuerda en la entrevista, Mario Anteo, Rogelio Flores de la Luz, Javier Treviño Castro, Roberto Maldonado Espejo, Armando Colunga, Raúl García y Adolfo Torres, entre otros

Era yo un chamaco que trabajaba un verano como mesero, aunque al final me quedé como encargado del negocio por unos meses y ahí los escuchaba hablar de letras y poesía, pero también de movimientos sociales, de la izquierda y de su compromiso con la sociedad.

María recuerda en la entrevista que ese café fue punto de reunión para ir a apoyar huelgas y marchas. Ahí se organizaban para pegar carteles y manifiestos por las noches, para armar grupos y realizar pintas con poemas en las bardas cuando eso era ilegal, y hasta para rifar libros y así tener con qué imprimir otros.

La vida pasó y dejé de verla a pesar de que durante algún tiempo trabajé en la Universidad donde teníamos amigos mutuos.

Muchos, muchos años después una noche haciendo la democrática fila en los tacos de “El Primo” en Martín de Zavala entre Aramberri y Modesto Arreola, de pronto alguien me tocó el hombro y al voltear vi que era ella, con una sonrisa le dije “¡Hola!”, pensando había reconocido al joven mesero que le atendía en el “Café y Arte”, pero me sorprendió al decir: “Tú escribes artículos en ‘Los Tubos’, yo te leo y me gusta lo que escribes”, a lo que sorprendido respondí: “Pues es un honor, muchas gracias, yo también te he leído”.

Ayer al repasar su historia y reconocer su enorme trayectoria en esa entrevista, me congratulé de haber sido partícipe indirecto por momentos y no pude menos que agradecerle a la vida el tener la oportunidad de conocer a personajes como María, con su mirada infinita y sus letras.

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// Francisco Tijerina

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Autor: stafflostubos
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