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La invasión estridente, medidas contra el NYT & secuaces

Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

@lostubosmty

La respuesta del Gobierno de México en contra del injerencismo de los gobiernos de los Estados Unidos y sus extensiones de persuasión, como The New York Times, no debería ser sólo una réplica doméstica. Al engendro hay que combatirlo desde sus tripas; los ataques a su corazón, directos. En efecto, como José Martí, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo vivió en el monstruo y le conoce las entrañas: su honda es la de David.

La andanada especulativa la inició la revista Rolling Stone, “las acciones que conformarían el plan de ‘invasión suave’ serían ataques con drones o aviones a laboratorios e infraestructura de los cárteles, envío de asesores y entrenadores militares de EU a México, operaciones encubiertas para capturar o asesinar a líderes del narcotráfico, y una guerra cibernética para desestabilizar a los grupos criminales”. El periodismo-ficción del NYT la continúa con “laboratorios” de fentanilo en México que no soportan cualquier análisis periodístico serio y son, deontológicamente, condenables.

Toda respuesta doméstica al agravio es tibia. La batalla de la persuasión, la batalla ideológica tiene que darse también en el corazón del Imperio, en sus vasos comunicantes para desoxigenarlos, para ahogar su credibilidad: destruir su cada vez más endeble reputación. Es importante replicar desde las redes en México para descalificar el entuerto, pero también hay que atacar desde la catedral de la desinformación, es decir, desde las mismas páginas del medio panfletario.

Pautar, movilizar desde los comités de Morena en los EU, ir en contra de los reporteros y reporteras neoyorquinos, destruir su narrativa, la narratología de la derecha gringa y de Donald Trump, demostrar las irresponsabilidades de su gobierno en materia del combate a los cárteles norteamericanos e, inclusive, de su connivencia orgánica (DEA), de la incultura en el consumo de drogas y su decadencia social.

¿Cuánto cuesta desmentir al NYT desde sus propias páginas digitales con un reportaje en inglés sobre su fracasada, ridícula y torpe “investigación” sobre laboratorios de fentanilo en México? ¿Cuánto esfuerzo movilizar a los comités de Morena en Nueva York frente al edificio del periódico durante una semana con cárteles y celulares con la inscripción “The New York Lies”? ¿Cuánto cuesta pautar reportajes y video-reportajes en los principales medios de comunicación concientizando a los norteamericanos de que su gobierno, por las armas, es cómplice del tráfico de drogas? ¿Cuánto los anuncios en redes y plataformas sociales gringas revolucionando sus conciencias sobre la verdad del fentanilo, las armas y la inmigración?

La política de comunicación social del gobierno mexicano no puede instalarse en la comodidad de las audiencias domésticas. Hay que ganar la batalla ideológica dentro del monstruo. Terso o no terso, golpe a golpe. A las cartas, comunicados y la Mañanera del Pueblo hay que acompañarlos con una intensa, estridente y sustentada argumentación propagandística dentro del mercado de comunicación estadounidense. En el arte plástico se le denomina “intervención”; en el político, acción. En efecto, la persuasión como disuasión.

(José Jaime Ruiz: Escritor, poeta y periodista, es autor de los libros La cicatriz del naipe (Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde”), Manual del imperfecto políticoCaldo de buitre y El mensaje de los cuervos. Es director fundador de la revista cultural PD. y de Posdata Editores. Dirige el periódico digital www.lostubos.com.)

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