El colapso del Antiguo Régimen se manifiesta en la vulgarización de la política, el declive de la partidocracia (PRIAN), la aceptación de un nuevo modelo de desarrollo más allá del crecimiento (“primero los pobres”) y una revolución de las conciencias que destruye la preponderancia de intelectuales y periodistas orgánicos del pretérito sistema político mexicano. El Segundo Piso de la Cuarta Transformación es, esencialmente, un cambio económico donde prevalece la prosperidad compartida: sí a las inversiones extranjeras y nativas, pero siempre pensando en las clases vulneradas para combatir la desigualdad.
La vulgarización de la política es un exceso, como teatralmente excesivos fueron los días previos a la caída del Imperio Romano, de la monarquía francesa, el porfiriato, el zarismo precedente al asalto del Palacio de Invierno o el derroche y prostitución en Cuba antes de Sierra Maestra: Xóchitl Gálvez jurásica, Denise Dresser en Ucrania, Lilly Téllez con un megáfono, Layda Sansores y sus cortesanas, una legisladora priista como el Chapulín Colorado, los ejemplos se multiplican. La decadencia del Antiguo Régimen es grotesca. A diferencia de las revueltas y las revoluciones históricas, la 4T es una revolución pacífica y, por tanto, tiene otros tiempos de aceleración y de ralentización.
La partidocracia coronada en el Pacto por México entró en crisis en 2018, ya no se pudo hacer meta/política sin representatividad desde una presidencia imperial. La revolución de las conciencias le exigió al pueblo ser vanguardia electoral, lo cual se ratificó con los casi 36 millones de votos a favor de Claudia Sheinbaum Pardo. A diferencia de Morena y su cruzada por la afiliación, los residuos de los partidos políticos se olvidaron del terreno y se refugiaron en esa caverna platónica llamada redes sociales, sobre todo en la derechizada X, antes Twitter. El Poder Judicial fue el último paraíso para la impunidad de la delincuencia de cuello blanco y de la delincuencia organizada, su democratización es el golpe final contra los poderes fácticos. Hipostasiados, el caso de Raymundo Riva Palacio es paradigmático, los intelectuales orgánicos del Antiguo Régimen (Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín) y los desinformadores fueron desenmascarados y como el Simón de Luis Buñuel, predican en el desierto de su columnismo.
La encuesta publicada en El Universal de Buendía & Márquez es categórica, pero también lapidaria: “Los datos muestran que Morena encabeza las preferencias electorales para la Cámara de Diputados con un margen considerable sobre sus adversarios. Ante la pregunta sobre intención de voto para diputados federales, 46% de los encuestados prefieren al partido guinda, mientras que 21% no ofrecen respuesta”.
Refugiado en guerritas estériles y virtuales alejadas de los intereses ciudadanos (como su apoyo a Donald Trump), el PRIAN no puede contener la meta hegemónica de Morena; sin subvención extranjera y local, aparatos de desinformación impulsados por Claudio X. González fenecen; medios y empresas de Ricardo Salinas Pliego decaen; eclipsadas las «luminarias» en su descrédito (Azucena Uresti, Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva); la conversación pasa de mesas de golpeteo político (Latinus, «Tercer Grado») a la discusión en los medios públicos (Canal 22, Canal Once). Colapsó el Antiguo Régimen; el neoliberalismo, superado. El Nuevo Régimen será hegemónico o no será, asedio y asalto o, como escribió Carlos Monsiváis, quien “no quiera ser aplastado, debe negociarlo todo”. Capisci?
(José Jaime Ruiz: Escritor, poeta y periodista, es autor de los libros La cicatriz del naipe (Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde”), Manual del imperfecto político, Caldo de buitre y El mensaje de los cuervos. Es director fundador de la revista cultural PD. y de Posdata Editores. Dirige el periódico digital www.lostubos.com.)