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Enrique Norten llega con su exhibición «Ideas en tránsito» al Franz Mayer

“En la arquitectura no existe la luz divina de la inspiración porque es un proceso complejo que requiere de mucha investigación, estudio y trabajo previo. Surge y se decanta como resultado de un análisis de las condiciones que afectan a cada proyecto”, reflexiona  Enrique Norten, fundador y director de TEN Arquitectos con oficinas en Ciudad de México, Nueva York y Miami, en Estados Unidos; publica MILENIO.

El arquitecto, quien no se cansa de proyectar e innovar, siempre lleva consigo un lapicero y una libreta para evitar que se le escape alguna idea, reflexión o sugerencia.

“Por supuesto que de repente se me ocurre algo y lo anoto, pero eso no quiere decir que sea una forma o una manera de articular un proyecto. Evidentemente son ideas y preocupaciones que van surgiendo y las anoto, a veces con palabras, a veces con un pequeño croquis y después vengo a la oficina para concretar la idea, a veces resulta, a veces no, así es la arquitectura”.

Premio Lorenzo H. Zambrano de Cemex en 2023 y Medalla Bellas Artes del Inbal en 2018, comparte en entrevista exclusiva con MILENIO cómo nació la exposición «Ideas en tránsito». No construidos, en la que presentará 15 proyectos que jamás fueron realizados en el Museo Franz Mayer.

Dice que cuando lo invitaron a realizar esta exhibición identificó, junto con el curador Pedro Gadanho, aquellos temas que pudieran ser especiales y de interés tanto para un público de conocedores como para el público en general que asiste a los museos, por lo que para ofrecerles algo especial se pensó en una serie de proyectos que no han visto la luz.

“Nuestra obra construida prácticamente es conocida por todo mundo y se puede acceder a ella. Cuando empezamos a platicar con el curador de la exposición, él nos sugirió y nos dimos cuenta, como bien dice el título de la exposición, que había algunas ideas que sin duda son rescatables y siguen siendo contemporáneas, pero que por alguna razón se quedaron en algún cajón y a través de toda esta serie se puede crear un nuevo discurso con la finalidad de hacer una propuesta de arquitectura con lo que no se construyó”.

Una práctica común

Proponer cada uno de los 15 proyectos y exponerlos en el Museo Franz Mayer ha sido un ejercicio fantástico para Enrique Norten, pues tuvo que elegir de un universo de entre 300 no edificados.

“Volver a revisar trabajos, algunos de ellos de más de 30 años, y encontrar la vigencia o la condición obsoleta en algunos de esos temas fue acertado, pero sobre todo identificar las partes más vigentes o más propositivas que siguen siendo importantes resultó relevante en la práctica de la arquitectura, ya que valió la pena rescatarlas para darles una nueva vida”.

Enrique Norten (Foto: Araceli López / MILENIO)

Son propuestas tanto de México como de Estados Unidos que no se concretaron y que aún están en los cajones, en el archivo de su estudio Ten Arquitectos.

“Esa es una práctica común, estamos muy acostumbrados a que una cantidad muy alta del trabajo que hacemos no llega a construirse, y son muchísimas las razones, como las que son resultado de concursos y ya no se consiguen los fondos de instituciones, o bien por razones políticas o porque las administraciones y las presidencias han cambiado, dejando de ser relevantes esas propuestas”.

Cada proyecto de la exposición tiene su historia, sus motivos particulares de por qué no llegaron a ser construidos, detalla.

¿Con qué reflexión, sentimientos o frustraciones se quedó usted al recibir noticia de que esos proyectos no se iban a concretar?

Evidentemente siempre duele cuando uno se da cuenta que por la razón que sea no se realizan, o cuando le avisan a uno la determinación de que no fue el ganador de un concurso, eso nos pasa a todos. Siempre hay una pena, un dolor, una especie de luto, porque hay mucho trabajo detrás de cada una de esas propuestas.

“Por eso, lo interesante que se propone en esta exposición es rescatar, dar espacio a lo que vale la pena de esos ejercicios, para poderlos utilizar de otras maneras.

¿Por qué no se concretó el sello de Enrique Norten en Tepito?

Ese fue un proyecto muy antiguo, de cuando era jefe de gobierno el licenciado Manuel Camacho Solís y su secretario Marcelo Ebrard. Era una iniciativa para Servicios Metropolitanos para tratar de reordenar de alguna manera el comercio informal de una parte de Tepito, entonces estuvimos trabajando con los líderes de los grupos de Tepito, tratando de llevar a cabo ese proyecto, pero al acabarse la administración no hubo continuidad y el proyecto quedó ahí.

¿Cómo se refleja la responsabilidad social, ecológica y la sostenibilidad en medio de la complejidad urbana y su compromiso para evitar el cambio climático?

Tanto mis colegas como yo y todos los arquitectos somos responsables y conscientes de la condición ambiental, no lo podemos pasar por alto en ninguno de nuestros proyectos. Desde el principio de nuestra práctica ha sido una de las preocupaciones, lo que considero siempre es la sustentabilidad, la cual tiene muchos capítulos: el ambiental, el económico, el social y el político, pues nos compete a todos.

¿Cuál es la trascendencia del espacio público?

Para mí siempre ha sido un tema importantísimo, el espacio público no es lo que sobra, el espacio público se diseña, se concibe, se piensa, se propone como una parte de todo un proyecto.

El espacio público es de todos, para mí es el espacio de la democracia, en donde todos pueden estar, encontrarse, convivir y hacer comunidad.

Enrique Norten (Foto: Sarah Gore Reeves / MILENIO)

La exposición incluye maquetas, dibujos de su puño y letra de proyectos no realizados, ¿qué mensaje subyace al mostrar lo que podría haber sido?

Evidentemente yo a veces me siento un poco raro, como se lo he dicho al curador, al desnudarme frente al público con esta exposición, pero yo creo que a estas alturas no tengo por qué tener ningún tipo de inseguridad al mostrar la forma en que nosotros hemos llegado a definir ciertas condiciones de la arquitectura.

“Creo que estimulará o le servirá a mis colegas más jóvenes y los estudiantes de arquitectura ver en dónde estábamos y cómo hemos llegado a lograr soluciones. Eso me ha llevado a buscar en mis archivos antiguos, dibujos, croquis, diagramas y algunos planos porque eran necesarios para explicar ciertos proyectos”.

¿Qué rol juega la interdisciplina en su trabajo?

Es fundamental y está presente en todo. El trabajo del arquitecto, sin menospreciar y sin ofender a nadie, se podría comparar con el de un director de orquesta y con el de un director cinematográfico. Su trabajo es muy similar al trabajo que nosotros hacemos.

En el caso de los cineastas, ellos tienen una serie de ideas que tienen que llevar a la pantalla en unas secuencias, de forma, de tiempo y de color, para eso reúnen a un equipo de actores, vestuaristas, y dialogan hasta con historiadores. Nosotros hacemos exactamente lo mismo, trabajamos con expertos en cada uno de los temas, escritores, pensadores y consultores cercanos que en nuestro caso son los expertos en ingeniería: estructuralistas, hidráulicos, eléctricos y digitales.

“Tenemos que trabajar con equipos muy grandes mientras más complejo es el proyecto. Y otra vez volviendo a la similitud, lo que a nosotros nos toca es ser el director de orquesta para que al final todo suene en una sola sinfonía, en una sola pieza”.

¿Qué legado arquitectónico le gustaría tener dentro de 50 años?

Es una pregunta que yo no puedo responder. A mí me interesa todos los días levantarme y dar lo mejor que hay en mí, resolver con mi equipo los asuntos y las oportunidades que nos atañen en ese momento. A otros les toca decidir si hay legado o no lo hay, a mí me toca trabajar todos los días, hacer lo mejor que puedo con gran satisfacción porque es mi vida, es lo que más me emociona, es lo que más me motiva y es lo que yo creo que puedo hacer mejor”.


¿Cuál sería la definición de arquitectura, de acuerdo con sus años de experiencia y vivencias?

Para mí la arquitectura tiene que ver más con una experiencia de por un lado crear y por el otro lado habitar el espacio, la forma en que se propone la unión de esas dos experiencias, eso es lo que hace a la experiencia arquitectónica. La arquitectura definida como una condición de forma, de experiencias y vivencias.

Imagen portada: Araceli López / MILENIO

Fuente:

// Con información de MILENIO

Vía / Autor:

// Staff

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