Aunque la narrativa de la administración de Donald Trump hacia Venezuela se está centrando en el petróleo, para la analista del sector energético, Rosanety Barrios, es mucho más amplio y va más a los recursos como tierras raras y el nuevo orden geopolítico; publica MILENIO.
En entrevista para MILENIO Televisión, dijo que es innegable que Venezuela posee las reservas de petróleo más grandes del mundo, un factor colateral que sin duda influye. Pero en el contexto energético actual, donde la eficiencia, el automóvil eléctrico y las renovables ganan terreno, el crudo no se tiene con la misma expectativa que la que se tenía hace 30 años.
La producción venezolana actual, de alrededor de un millón de barriles diarios, es marginal frente a la condición de Estados Unidos como principal productor y exportador global.
Rosanety Barrios dijo que la clave está en una señal de poderío geopolítico y el mensaje subyacente es que los Estados Unidos pudieran tener acceso a recursos naturales de países inmensamente ricos que no operan conforme a sus intereses.
Indicó que más allá del crudo, Venezuela es un país con una riqueza enorme en minerales raros, elementos fundamentales para la transición tecnológica y energética del planeta, y en los que Estados Unidos ha mostrado interés.
La especialista expuso que los recursos naturales de un país no alineado «pueden ser tomados por los Estados Unidos para corregir ese desvío».
Un ejemplo de esto es lo que se observa en otros conflictos, como el de Ucrania, donde también existe una riqueza similar en este tipo de recursos y dónde se están haciendo concesiones al gobierno estadunidense a cambio de recursos para poder enfrentar a Rusia.
«Si bien el discurso oficial se centra en los hidrocarburos por ser una narrativa popular y fácilmente comprensible, la jugada es «bastante más amplia que eso», refirió.
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