Noticias en Monterrey

Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

De colonos, vasallos y acosadores

Por Francisco Villarreal

Erik hijo de Thorvald, alias “El Rojo”, un súbdito del reino de los rugios en Noruega, exiliado de su país por asesino, anduvo navegando y haciendo escalas hasta que llegó a una tierra que, aunque fue avistada antes por al menos otros dos vikingos, no había sido colonizada con éxito. Erik se la jugó y se estableció en ese lugar al que llamó “Groenland” (Tierra Verde). Como suele suceder en todas las “colonizaciones”, los rugios de Erik se encontraron con pobladores nativos, que son los “inuits” (gente), que conocemos mejor como “esquimales”. No eran tribus aisladas. Los inuits estaban y están presentes en toda la zona ártica de América y Asia. Esta primera colonización europea en América sucedió en el siglo X, mucho antes de que el esclavista Cristóbal Colón “descubriera” América. ¡Qué curioso!, Thorvaldsson, Colón, Cortés, Pizarro… Pura escoria europea.

Los groenlandeses actuales no son precisamente descendientes de los primeros vikingos. Aquellas colonias habían desaparecido ya en el siglo XV, dejando a los inuits nativos como amos de la isla. Un siglo después de que ingleses y neerlandeses iniciaran la colonización de la costa este de Estados Unidos, el reino de Noruega y Dinamarca reivindicó su posesión de Groenlandia, sin consultar a los inuits, claro. Finalmente, al dividirse el reino, Groenlandia quedó bajo la soberanía de Dinamarca, también sin consultar a los nativos inuits, aunque a diferencia de los colonos en Estados Unidos, sí hubo mestizaje y sí se fomenta la identidad nativa como parte importante de la idiosincrasia groenlandesa. Así llegó Groenlandia a ser una pieza codiciada Donald Trump. Hubo interés gringo antes por el territorio danés-inuit, pero no se insistió mucho. La isla es muy fría y deprimente. Este rescoldo de la escoria europea que hoy gobierna Estados Unidos, dice que “necesita” Groenlandia para proteger su país de la “amenaza” de China y Rusia. Trump sólo da dos opciones a Dinamarca: o venta o invasión. Ni siquiera se molesta en pedir opinión a los groenlandeses que, aunque súbditos del reino danés, forman también un territorio autónomo con un gobierno democrático propio. Es interesante notar que, frente a la amenaza de Trump, una mayoría de groenlandeses, incluso los que buscan la independencia, no quieren ser estadounidenses y repudian a Trump.

Revisando medios europeos, vi un titular curioso. Afirma que la llegada de tropas de diferentes países europeos a Groenlandia va a matar a Trump, pero de risa. Claro que la potencia bélica de los países europeos no va a igualar a la de Estados Unidos. Una invasión es factible porque, a diferencia de Venezuela, la población en la isla no es muy numerosa, no habría mucho problema para someterla. La presencia de países de la OTAN en Groenlandia podrá no ser potente pero sí es muy significativa. Estamos frente a la preparación de una normativa de la OTAN que previene la acción conjunta de los países afiliados en contra de cualquier intento de invasión contra alguno de ellos. El dilema es que Estados Unidos también es miembro de la OTAN. Una invasión por parte de Trump obligaría a una acción defensiva de los demás miembros y la exclusión inmediata de Estados Unidos. Dinamarca no es como Ucrania. El reino danés no sólo es parte de la OTAN, además ha sido un aliado muy cercano a Estados Unidos, alianza por la que ha pagado su cuota de sangre por proteger los intereses estadounidenses. Groenlandia y el reino danés han permitido a Estados Unidos el uso de su territorio para fines militares y científicos. No se puede ser más amigable ni más fiel. Así que no se puede ser más ingrato, ni más cobarde, ni más perverso que Trump al no considerar esos antecedentes. ¡Qué dilema para Europa! ¿Disolución de la OTAN, o reorganización?

Trump reitera y agudiza su amenaza de invasión contra Dinamarca, pero titubea respecto a Irán. Si los países europeos son timoratos, enredados en facciones políticas y económicas, Irán no es el caso. Se trata de un país cuyo gobierno podrá tener leyes, pero por encima de ellas está la religión, o la interpretación del Corán que hacen los chiítas. La represión violenta y mortal contra manifestantes iraníes no es aceptable para nosotros, tampoco es reprochable para ellos desde su normativa teocrática. No se ha expuesto la injerencia estadounidense en esas protestas, pero es más que posible, es su modus operandi desde siempre. ¿Los manifestantes iraníes son capaces de derrocar al régimen? ¡Claro que no! Estados Unidos (Trump) sólo quiere sembrar inestabilidad en Irán, despertar la indignación de otros países, y “justificar” un ataque. Es ridículo, por no decir cínico, que Trump amenazara con atacar a Irán porque matan manifestantes opositores al régimen iraní cuando el propio Trump reprime, persigue y mata a estadounidenses que se le oponen. Si bien contuvo su amenaza a Irán, no creo que la haya descartado. Tal vez el motivo de este impasse es un súbito momento de lucidez, rarísimo en Trump. Supongo que comprendió, por ahora, que al atacar a Irán podría causar un efecto contrario, que facciones enfrentadas se unan contra un enemigo común. La quinta columna trumpista en Irán no tiene líderes carismáticos ni consensos populares. Además, Irán no es Europa, tiene armas sofisticadas y las usa cuando quiere. Tampoco podría Trump proteger a la vez a Israel y a las bases militares gringas distribuidas por la zona; además conservar su armada pirata en el Caribe, preparar una invasión a Groenlandia, y tener un ojo al gato ruso y otro al garabato chino y norcoreano en el Pacífico. Y si bien Trump mantiene contenidos a otros países islámicos, la versión chiíta podrá no permear en todas las élites políticas orientales, pero es fuerte en algunas regiones. Estados Unidos no podría evitar reacciones convencionales y no convencionales (esas que el terrorista Trump llama “terrorismo”). Lo que Trump no entiende, ni quiere hacerlo, es que las protestas en Irán pueden ser justas, pero no le incumben; no hay “corinas machados” que lo estén invitando a intervenir.

Por cierto, por azar vi y escuché el discurso del diputado español Gabriel Rufián frente a sus pares en el parlamento. No pudo ser más certero al acusar a la derecha radical española de “vasallos” de Trump, y advertirles que nunca serán lo suficientemente vasallos para su voracidad. Pero dijo más cosas muy certeras. Sobre Groenlandia, preguntó con siniestra ironía “¿Cuál es el cártel que opera en Groenlandia?”, y se contesta, “No existe; como la dignidad de Corina Machado que tampoco existe”. Y abunda cuando dice que si Trump descartó a Machado como presidenta por su falta de apoyo popular, lateralmente también pulverizó a la oposición antichavista y desmintió el pregonado triunfo de la oposición en el proceso electoral venezolano de 2023. Apunta una verdad inquietante “La maldad y la crueldad están de moda”. Pero no pudo ser más atinado al decir: “Hoy, señorías, un defraudador, un pedófilo, y un violador llamado Donald Trump se pasea por el mundo, como un bully (acosador) por el pasillo del instituto (escuela) dando collejas (zapes) sin ningún tipo de problemas, y así gana elecciones. ¿Y saben que es lo peor? Que todo bully está rodeado de una cuadrilla de lamebotas que le aplauden como focas, y en cada país se llaman de una manera. Aquí (España) se llaman PP (Partido Popular) y Vox”. Y en México, ¿cómo los llamamos?

José Francisco Villarreal ejerció el periodismo noticioso y cultural desde los años 80. Fue guionista y jefe de información en Televisa Monterrey. Editó publicaciones y dirigió el área de noticias en Núcleo Radio Monterrey. Durante el neolítico cultural de Nuevo León, fue miembro del staff del suplemento cultural “Aquí Vamos”, de periódico “El Porvenir”; además fue becario de la segunda generación del Centro de Escritores de Nuevo León. Ha publicado dos poemarios: “Transgresiones” y “Odres Viejos”. Actualmente en retiro laboral, cuida palomas heridas y perros ancianos mientras reinventa la Casa de los Usher.

Fuente:

// Francisco Villarreal

Vía / Autor:

Etiquetas:

Compartir:

Autor: lostubos
Ver Más