Por Félix Cortés Camarillo
Hace un año que Donald Trump tuvo una ilusión, hace un año que se cumple en este día.
Recién estrenado en su cargo de presidente de los Estados Unidos, le advirtió al foro mundial de Davos -en donde hoy tiene programado hablar- sus intenciones de un proteccionismo a la industria norteamericana, la represión en “defensa” de su frontera sur, asegurar la paz en Ucrania y el Medio Oriente, instar a Europa a gastar más en defensa y hacer que los países árabes bajaran el precio del petróleo.
En lo del petróleo no tuvo mucho éxito; pese a lo que afirma diariamente, su proyecto de paz no ha progresado, a pesar de la buena disposición de Zelensky, cuyo pueblo ya se cansó de la guerra. Debemos esperar nuevas sorpresas en el discurso de hoy miércoles en Suiza. La verdad es que lo que pasa en Minneapolis, con decenas de ciudadanos opuestos muy activamente a las redadas antimigrantes del ICE, es apenas un reflejo pálido de lo que sucede en el resto del país vecino y poderoso.
Lo que es indudable es la provocación a la Unión Europea, que está poniendo en peligro la existencia misma de la OTAN, alianza de Europa para defender el Atlántico Norte. El motivo no es menor; se trata de la posesión de Groenlandia, enorme isla helada que, ahora nos enteramos, no solamente tiene yacimientos petrolíferos sino también de los metales raros que están de moda.
Además, con el calentamiento global, se estarán abriendo nuevas rutas comerciales y militares entre América y Europa. Ahí está el detalle.
Groenlandia no está a la venta, es el slogan actual de la Europa Unida. Trump ha sido contundente al decir que está dispuesto a anexarse Groenlandia por las buenas o por la malas. Nadie en su sano juicio quiere saber si lo lleva a la práctica por un camino o el otro.
Por lo pronto, el presidente de los Estados Unidos ha usado uno de sus instrumentos de presión preferidos, los aranceles a los productos que venden a Estados Unidos los países que han enviado tropas simbólicas a Groenlandia para garantizar que siga bajo el dominio del reino danés. Por ahora son obviamente Dinamarca, Alemania y Francia; otros han de sumarse
Donald Trump, en un año al poder, ha demostrado ser una caja de sorpresas.
El discurso de Davos hoy miércoles, ha de ratificarlo.
PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): El comisario bolchevique Pablo Gómez, designado cabeza de la comisión que ha de consumar el golpe de estado del cuatrote por vía de la reforma electoral, está listo para cumplir las órdenes que llegan desde Macuspana.
Dicha comisión convocó a foros “abiertos” para discutir la planeada reforma, foros más falsos que un billete de dos pesos; se podía participar y plantear ideas, con la decidida y proclamada promesa de que nadie les haría caso.
La esencia de la tal reforma es ratificar el poder omnímodo del PRI remasterizado que se llama Morena. El partido único que ya domina el poder Judicial y el Ejecutivo y parcialmente el Legislativo.
Se traa de quitar la palabra parcialmente. Con la desaparición de los plurinominales y el dinero para los partidos políticos reducido, las rémoras cómplices de Morena, esos negocios familiares que se llaman PT y Partido Verde, tendrían que desaparecer, cosa con la que no están muy e acuerdo sus dueños.
Con ello también desaparecería su apoyo al cuatrote, que así perderá su mayoría de dos tercios, que necesita para todos sus desmanes modificando la Constitución.
La pelota está del campo de Palacio Nacional.
No se la van a jugar; a la manera del PRI, harán una transa. Eso quiere decir operación comercial.



