Aunque para muchos el río Santa Catarina es solo un cauce seco que atraviesa el área metropolitana, la realidad es que se trata de un importante ecosistema urbano que alberga una notable diversidad de flora y fauna, convirtiéndose en un corredor natural en medio del concreto; publica MILENIO.
A lo largo de su trayecto por municipios como Santa Catarina, San Pedro, Monterrey y Guadalupe, el río mantiene una vegetación ribereña clave para el equilibrio ambiental.
Entre las especies más representativas destacan el mezquite, huizache, palo blanco, sauce negro y la anacahuita, árbol emblemático de Nuevo León.
Estas plantas no solo dan identidad al paisaje, sino que ayudan a conservar la humedad del suelo y sirven de refugio para diversas especies animales.
En cuanto a la fauna, el río Santa Catarina es hogar y punto de paso para aves residentes y migratorias, como garzas, patos y algunas aves rapaces, que encuentran alimento y descanso en este espacio natural.
También se han registrado mamíferos como tlacuaches y murciélagos, así como reptiles y anfibios que forman parte del equilibrio ecológico del lugar.
Río Santa Catarina muestra capacidad natural de recuperación
Especialistas señalan que, pese a la urbanización y el deterioro ambiental que ha enfrentado durante décadas, el río ha mostrado una capacidad natural de recuperación, especialmente en tramos donde la intervención humana ha sido menor.
Esto ha reforzado la importancia de su conservación como área verde y pulmón natural para la ciudad.
La preservación del río Santa Catarina representa un reto compartido entre autoridades y ciudadanía, ya que su cuidado no solo protege la biodiversidad, sino que también contribuye a mejorar la calidad ambiental y la relación de Monterrey con su entorno natural.
Imagen portada: Roberto Alanís / MILENIO



