Por María Beasain
Si mañana miércoles Luisa María Alcalde viene a “poner orden” en Morena, ¿por qué la vez pasada eligió a dedo con quién sí hablar y con quién no? ¿Desde cuándo la “unidad” se construye con listas de invitados y dos nombres tachados?
Ahora se exige disciplina estatutaria en el presupuesto, pero ¿por qué no hubo disciplina democrática al momento de escuchar a todos? ¿Los estatutos también dicen a quién se puede borrar?
¿Morena Nuevo León es un partido o una sucursal? Porque si las decisiones vienen cerradas desde la Ciudad de México, lo local no es militancia: es franquicia sin voto.
¿De verdad el problema son los acuerdos locales de los diputados, o lo que incomoda es que no todos se arrodillan al mismo ritmo?
¿Esta gira es para alinear o para humillar?
Si no hay riesgo de ruptura, ¿por qué se actúa con la lógica de un partido sitiado, donde se controla la palabra, se restringe la mesa y se castiga la autonomía?
¿Morena en Nuevo León compite contra Movimiento Ciudadano, contra el PRIAN o contra su propia dirigencia nacional?



