Por Félix Cortés Camarillo
En su edición del martes 3 de febrero, el periódico The Washington Post publicó una pieza editorial sobre los cambios en la jefatura de la compañía Disney, resumida en una frase: “la selección de Disney para reemplazar a Bob Iger refleja la urgencia de la icónica marca de evolucionar o morir”.
Parecería presagio: al día siguiente, el dueño del periódico, Jeff Bezos -dicen que es el hombre más rico del mundo- les informó a sus empleados que estaba reduciendo el personal del periódico, icónica marca en el mundo, radicalmente. No habían evolucionado. No habían entregado resultados financieros.
El treinta por ciento de los empleados del Washington Post han perdido el trabajo. De 800 en la redacción quedaron 300.El miércoles, el New York Times señalaba que había sido un día triste para el periodismo. Ciertamete lo es.
El Post fue fundado en 1877 por un político liberal entusiasmado, hasta 1933 cuando lo adqurió Eugen Meyer. Su yerno se llamó Phil Graham, que dio a su esposa su nombre. Katherine Graham, la celebre directora del Washington Post.
El diario, que junto con el Wall Street Journal y el New York Times, son los impresos más influyentes en la Unón Americana desde hace años. Con presencia en el mundo.
El Washington Post cogió fama mundial por ser sus trabajos periodísticos en 1972-74 que desataron el afamado caso Watergate, que llevó a la salida del presidente Nixon de los Estados Unidos.Hasta una película, nada mala por cierto, hubo del caso.
Pues ese periódico está camino a la quiebra.
No es el único. La caída del Post, se inscribe en la crisis mundial de la prensa escrita. El desarrollo de los medios elecrónicos conduce a la quiebra del papel impreso. Los jóvenes de nuestro tiempo, si tienen interés de lo que pasa en el mundo, se enteran de ello viendo su pequeño teléfono en la palma de la mano. Es un fenómeno mundial.
Sin embargo, al lado de este fenómeno lógico hay otro político. El señor Bezos, dueño del diario, puede ofrendar el cordero de sacrificio a su amigo Donald Trump. Ya no le van a cuestionar, supone.
Evolucionar o morir, escribió el editorial premonitorio. También se puede decir: inclinar el pescuezo o morir con la frente en alto.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): El cíclico enfrentamiento del gobernador de Nuevo León con su Congreso local en torno al presupuesto de egresos del estado cada año, ya tuvo una solución este año. Vino la dirigente de Morena, la señora Alcalde, y les dijo que se ponen de acuerdo o se ponen de acuerdo.
Para aprobar el presupuesto por todos, la señora exigió cosas que suenan gratas: aprobar lana para pensión universal de dispacacitados, no aumentar la deuda ni los impuestos, revertir el alza en el transporte público y trato equitativo en el reparto de los fondos a los municipios, sin que influya el partido del que provienen.
Habrá presupuesto.
Pero la mensajera presidencial trajo agua fría para Samuelito el mentirosillo: dijo que no vé a alguien del Movimiento Ciudadano gobernando México. Dijo que el MC ha gobernado Jaliso y Nuevo León, de manera banal, frívola y corrupta.
Toma chango tu banana.



