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Por María Beasain

En Nuevo León, la política ha dejado de ser un asunto de plazas públicas y humo de tabaco en los casinos para convertirse en un fenómeno de métricas, reels y sentimientos digitalizados. A dieciocho meses de que los ciudadanos acudan a las urnas para decidir quién ocupará la silla que hoy ostenta Samuel García, el tablero no se está dibujando en las sedes de los partidos, sino en los servidores de datos. Y ahí, en ese ecosistema de cristal y silicio, hay una reina absoluta que no solo dicta el ritmo, sino que ha comenzado a asfixiar a sus rivales antes de que suene el primer disparo oficial de salida.

El reciente informe de MilenIA es una radiografía brutal del presente político regio. No es solo que Mariana Rodríguez Cantú lidere la conversación; es que la habita con una ubicuidad que raya en lo hegemónico. Diez millones de interacciones en un solo mes. Para ponerlo en perspectiva: Rodríguez triplica el volumen de su competidor más cercano, el morenista Andrés Mijes. En la economía de la atención, Mariana es la dueña del banco, mientras la oposición intenta sobrevivir con el cambio que sobra en la ventanilla.

La política del «Story»

Lo que estamos presenciando en Nuevo León es el perfeccionamiento de un modelo que ya probó su éxito en 2021, pero ahora potenciado por la gestión del aparato estatal. Mariana no necesita spots: tiene una comunidad fidelizada de cinco millones de seguidores que consumen su vida como contenido y su narrativa como verdad. Su frase —lanzada como un dardo envenenado tras las críticas de Morena— de que «si le siguen, sí se lanza de gobernadora», no fue un exabrupto, sino una medición de temperatura. El resultado fue un incendio digital que confirmó su estatus de rival a vencer.

Sin embargo, el dato más revelador de MilenIA no es el volumen, sino el sentimiento. Mientras las figuras tradicionales del PRI, PAN y Morena cargan con negativos que oscilan entre el 60 por ciento y el 75 por ciento, Mariana es la única que mantiene un saldo positivo mayoritario de 60 por ciento. La influencer ha logrado lo que los ideólogos de carrera envidian: blindar su imagen frente al desgaste natural del ejercicio del poder.

El dilema de las marcas agotadas

El panorama para el resto de los jugadores es sombrío. El PRI, con Adrián de la Garza a la cabeza, arrastra un ancla de rechazo partidista del 75 por ciento. El PAN, otrora todopoderoso en la entidad, parece un fantasma que apenas convoca a 1.7 millones de interacciones con Fernando Margáin.

Por su parte, Morena vive su propio laberinto. A pesar de tener figuras con trayectoria como Tatiana Clouthier o Waldo Fernández, sus negativos son altísimos en la plaza regia. El electorado digital de Nuevo León parece tener una alergia sistémica a las marcas tradicionales, un vacío que Movimiento Ciudadano ha sabido llenar con estética y una narrativa de «lo nuevo», aunque en la práctica la gestión sea motivo de división.

Sonora o el Palacio de Cantera

La sombra de Luis Donaldo Colosio también se alarga, pero quizás en la dirección equivocada para los intereses locales de MC. Los rumores que lo sitúan mirando hacia Sonora —la tierra de su padre— cobran fuerza ante una Mariana que no solo domina el algoritmo, sino que representa la continuidad orgánica familiar. Postular a Colosio en Nuevo León implicaría una guerra civil de capitales internos que el partido naranja no parece dispuesto a costear.

Mientras la oposición siga buscando candidatos en el siglo XX, la «chavacana mayor» seguirá gobernando la conversación desde la palma de su mano.

Fuente:

// Milenio / IA / HeyGen

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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