Por María Beasain
El aire en Nuevo León ya no solo huele a carne asada y contingencia ambiental, huele a sucesión. Y en el búnker de la Cuarta Transformación, el aroma tiene nombre de mujer, pero apellido de alcurnia política: Tatiana Clouthier. Sin embargo, lo que se vende como un ejercicio democrático de «encuestas internas» empieza a lucir más como un «dedazo» con perspectiva de género, una carambola de tres bandas donde la ley de paridad es el pretexto perfecto para la bendición cupular. De cara al 2027, ¿cuántos puestos de elección popular ha ganado la “plurinominal” Tatiana?
El tablero del 2027: ¿justicia o estrategia?
El Consejo Nacional de Morena se reúne este sábado con una misión técnica que, en el fondo, es política pura. Aquí es donde la ingeniería electoral se vuelve arte: al colocar a Nuevo León en el bloque de «Alta Competitividad», la dirigencia nacional prácticamente firma el acta de defunción de cualquier aspiración masculina, por más eficiente que sea. En efecto, en 2027 se renovarán 17 gubernaturas, y los criterios de paridad empujan a los partidos a postular a nueve mujeres y ocho hombres. Ese equilibrio abre una disputa silenciosa dentro de Morena: decidir en qué estados la paridad deja de ser una acción afirmativa para convertirse en un argumento político de exclusión, definiendo la candidatura por decreto de género antes que por encuesta.
No nos engañemos. Si el INE y el TEPJF obligan a la paridad horizontal, la cúpula morenista tiene la excusa ideal para decir: «No es que no queramos a los hombres, es que la ley nos obliga a que sea Tatiana». Es el «dedazo disfrazado de reglamento», una cargada institucional que deja poco margen de maniobra a los suspirantes locales.
Los caballeros en la sala de espera y Judith
Mientras la «Tía Tatis» capitaliza su línea directa con el despacho de Claudia Sheinbaum, las piezas del ajedrez se mueven en la penumbra. No se puede obviar la presencia de la senadora Judith Díaz, una pieza de largo aliento en el movimiento que observa el proceso con la parsimonia de quien conoce las entrañas de la 4T. Díaz, con su arraigo en las bases y su pasado como superdelegada, representa esa estructura territorial que a Clouthier a veces le falta.
Por otro lado, dos figuras observan el tablero con la disciplina del soldado: Andrés Mijes: el alcalde de Escobedo ha dado la campanada digital. Según los datos de MilenIA, Mijes es hoy el político mejor posicionado en redes sociales en Nuevo León, superando a figuras de peso nacional y situándose solo por debajo del fenómeno mediático de Mariana Rodríguez. Además, su posicionamiento orgánico, basado en su modelo de «4T Norteña», lo convierte en el activo más rentable si la elección se decide no sólo en el terreno del algoritmo sino también en el trabajo en territorio metropolitano, en otras ciudades de Nuevo León y en la zona rural. Mijes es el político de Morena todo-terreno.
Waldo Fernández: el senador representa el equilibrio técnico y el control de la agenda del T-MEC, posicionándose como el candidato de una clase media informada.
El factor Clara Luz: el fantasma de 2021 aún recorre los pasillos. La máxima de la Tía Tatis en su contra, «quien miente en lo pequeño, miente en lo grande», sigue pesando sobre Flores Carrales. Su figura hoy parece más un recordatorio de lo que Morena no debe repetir, dejando el camino libre para que Clouthier sea la opción viable.
La narrativa de la «Tía»: entre San Pedro y la periferia
Tatiana juega en dos canchas. Desde el IME, mantiene el perfil nacional, pero sus dardos son locales: la movilidad y la corrupción. Al señalar que el regio pierde cinco horas diarias en el transporte, representa al ciudadano de a pie; al vivir en San Pedro, calma los nervios de un sector empresarial regio, pero exacerba a los verdaderos capitanes del poder, por su cercanía orgánica con Alfonso Romo, quien es un apestado en la verdadera aristocracia sampetrina.
¿El riesgo?
Que la candidatura se perciba como una imposición de Ciudad de México. Nuevo León es una entidad alérgica a que le digan desde el centro qué hacer. Si la «cargada» a favor de Clouthier es demasiado evidente, la narrativa de la «vieja política» de la oposición encontrará una grieta por donde colarse.



