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Por María Beasain

Dicen que, en la política, como en la repostería, el secreto está en el tiempo de horneado. Pero en Nuevo León, nuestra clase política prefiere el método del “pastelazo”: ruidoso, infantil, pegajoso y, sobre todo, ridículamente previsible.

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Pastelazo a Loretta // María Beasain / IA La ministra Loretta Ortiz propuso el sobreseimiento de la controversia. ¿Su lógica? Si el Congreso se quejaba de que el gobernador Samuel García no publicaba, y el gobernador ya publicó, la omisión ha cesado. ¡Pum! Pastelazo de vuelta al PRIAN de Nuevo León, pero este pastelazo con sello de la Suprema Corte. #nuevoleon #scjn #samuelgarcia

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Los pastelazos tienen consecuencias. El 14 de septiembre de 2024 el periódico La Jornada informó: “En una franca agresión a la ministra Loretta Ortiz Ahlf, integrantes del Poder Judicial de la Federación en Nuevo León, protestaron desde la mañana de este sábado al exterior del Congreso local en contra de la funcionaria del Poder Judicial, a quien arrojaron un pastelazo cuando acudió al recinto legislativo para encabezar un conversatorio sobre la reforma judicial. Entre las consignas que corearon los inconformes se pudo escuchar: Loretta incongruente le fallaste a la gente’ y ‘Loretta vendida, no eres bienvenida”.

Ajá, la elegancia jurídica se fue al traste cuando una horda de “defensores del Poder Judicial” decidió que la mejor manera de debatir la reforma con la ministra Loretta Ortiz Ahlf era estrellándole un pastel a las puertas del Congreso local. “Incongruente”, le gritaban, mientras el merengue manchaba la investidura de la Corte. Lo que no sabían esos estrategas del betún es que el karma judicial no solo es ciego, sino que tiene un sentido del humor bastante ácido.

Resulta que la ministra, lejos de amedrentarse por el glaseado regio, traía bajo el brazo el proyecto que acabaría por sepultar —al menos por ahora— las ansias de “agandalle” constitucional del PRIAN de Nuevo León.

El conflicto es de antología: el Congreso, bajo la batuta de Carlos de la Fuente y los hilos de Adrián de la Garza y Francisco Paco Cienfuegos, intentó un golpe de timón legislativo para dejar a Samuel García como un gobernador de adorno. Querían quitarle el veto para el Fiscal, arrebatarle el control del Tribunal de Justicia Administrativa y, de paso, obligarlo a que les aprobara el presupuesto que ellos mismos se recetaran. Un sueño húmedo de autonomía parlamentaria que rayaba en el delirio.

Ante la omisión de Samuel de publicar este “Decreto 340”, el Congreso corrió a la Suprema Crte. Y aquí es donde entra la jugada maestra (o el troleo épico) del Ejecutivo: Samuel publicó el decreto, pero “rasurado”. De los 24 artículos que pretendían desmantelar sus atribuciones, solo publicó dos. ¿Cuáles? Los que hablan de la propiedad privada y la responsabilidad de los padres de menores infractores. Es decir, lo que no le estorba.

La ministra Loretta Ortiz propuso el sobreseimiento de la controversia. ¿Su lógica? Si el Congreso se quejaba de que el gobernador no publicaba, y el gobernador ya publicó, la omisión ha cesado. ¡Pum! Pastelazo de vuelta, pero este con sello de la Suprema Corte.

A pesar de las advertencias del ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz, quien olió el “mal precedente” de validar publicaciones a cuentagotas, y de los votos en contra de Lenia Batres e Irving Espinosa, la mayoría le dio la razón al proyecto de Loretta.

Los asesores jurídicos del Congreso, encabezados por Ricardo Tamez, ya están preparando los pañuelos para limpiarse el betún, asegurando que esto no ha terminado y que aún pueden impugnar el “fondo” del asunto. Tienen hasta el 3 de abril para seguir con el pleito, pero la realidad es contundente: mientras el PRIAN jugaba a las guerritas de pasteles en la calle, en el Pleno de la Corte se les escapaba la oportunidad de maniatar al Ejecutivo por la vía rápida.

Al final, el episodio nos deja una lección clara: en Nuevo León, la política se ha convertido en una kermés de bofetadas donde nadie sale limpio. Loretta Ortiz se fue de Nuevo León con restos de pastel en la ropa, pero se llevó la última palabra en el estrado. Al PRIAN le queda el consuelo de los gritos y el azúcar; a Samuel, el control de la pluma. Y a los ciudadanos… bueno, a nosotros nos toca pagar la cuenta de este banquete de absurdos.

Fuente:

// Medios / IA / HeyGen

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: stafflostubos
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