Llegar a Marte ya no es el objetivo. En la quinta temporada de For All Mankind, el verdadero cambio no está en la hazaña tecnológica sino en quién habita ese espacio; quienes nacieron en el planeta rojo tienen mucho que decir al respecto; publica MILENIO.
Para los showrunners, Matt Wolpert y Ben Nedivi, este momento marca un giro definitivo en la serie: “En la temporada 4 Marte era un lugar en el que la gente iba a trabajar, ahora es donde vive —aclara Matt—. Las familias vienen, compras, empiezas a comer… queríamos que se sintiera como su propia ciudad.”
Ahí está la clave: Marte dejó de ser destino para convertirse en sociedad. Y con ésta vienen problemas, política y hasta los inicios de una revolución. Desde su inicio, la historia ha explorado qué hubiera pasado si la carrera espacial nunca se hubiera detenido. Si Rusia hubiera llegado primero a la Luna.
Ahora la pregunta es otra: ¿qué pasa cuando ese avance deja de ser extraordinario y se convierte en lo cotidiano? Cuando el espacio deja de ser aspiración… y se vuelve herencia. “Es una mezcla del futuro y del pasado. Queremos que la gente diga: ‘esto parece el futuro’, pero en realidad es de hace diez años o más.”, explica Ben. Pero el cambio más profundo no es tecnológico, es generacional.
“Es una locura que estemos hablando de los abuelos de los personajes de la primera temporada, eso te dice qué tan lejos ha llegado el show —dice emocionado—. Los hijos y los nietos son producto de sus padres y abuelos, esa historia generacional es muy rara en televisión.”

La nueva generación
Ese cruce de generaciones se encarna de forma contundente en Alex Baldwin, interpretado por Sean Kaufman, quien representa a la primera generación verdaderamente espacial.
“Para Alex, el hogar es Marte, es todo su mundo. Ha estado muy poco en la Tierra, así que para él lo normal es esto”, comparte el joven actor a MILENIO, comprendiendo que esa normalidad trae consigo una paradoja profundamente humana.
“Su abuelo soñaba con las estrellas, pero este es un niño que soñó con playas; justo lo contrario, con regresar a la Tierra y tener una vida normal”
“La historia juega mucho con el legado, la presión generacional y el trauma generacional —consideró—. Tratar de vivir a la altura de eso a los 18 años es abrumador. Es casi imposible”.
Pero entre esas generaciones también existen puentes, y uno de los más importantes es Kelly Baldwin, interpretada por Cynthy Wu, cuyo arco en esta temporada representa justamente esa transición.
“Siento que ha sido una construcción de décadas; verla primero como joven, luego como científica, y ahora vemos que esas semillas realmente florecen”, relató Cynthy Wu
Kelly no solo continúa el legado: lo transforma. “Esta temporada vemos que entra en un papel más grande como líder; hay una sensación de culminación de toda su ambición y de todo su esfuerzo”, agregó.
Ese crecimiento no es solo narrativo, también es profundamente emocional: “Aprendí mucho esta temporada, fue la primera vez que me permití confiar, como actriz y como persona, en que no puedes controlar todo —explicó Wu—. Solo tienes que respirar profundo y hacer lo que sabes que es correcto en el momento”.
Y en ese proceso, la serie vuelve a aterrizar lo extraordinario en lo humano, porque incluso en Marte, la experiencia sigue siendo reconocible: “Si preguntas a madres y padres que trabajan eso es lo que hacen”.
Incluso si se trata de criar a un hijo en otro planeta. Ese hijo —Alex— es la prueba de que la historia ya no gira en torno a quienes llegaron, sino a quienes crecieron ahí.
La dimensión política y científica de la serie sigue siendo central: “Una de las cosas más hermosas del show es ver qué pasaría si realmente financiáramos la ciencia. Nada estaría fuera de límites; podríamos ir más lejos, buscar vida”.
Citas
“Lo fascinante es ver qué tan rápido el mundo está cambiando… a veces casi alcanza al programa”, Matt Walpert
“Sí, es un gran show de espacio… pero al final es un drama de personajes. Son conversaciones reales, emociones reales”, Ben Nedivi
Y no cabe duda de que la serie sigue buscando, aunque sea en una realidad alterna a la que conocemos y vivimos hoy, los paralelos no dejan de sorprender más allá de nuestro propio planeta.
Imagen portada: Especial



